Criaturas que me asustaron: Las Penanggalan

Penanggalan, demonios asiáticos

Qué son y donde habitan:

Las Penanggalan son unas espantosas criaturas que habitan en Malasia, y dejadlas estar bien lejos. Estos espantosos demonios del folklore asiático tienen el aspecto de una hermosa mujer durante el día, pero por la noche la cabeza se separa del cuerpo y vuela libremente, con los intestinos colgando por debajo (puajjj) , en busca de sangre de niños recién nacidos y de las madres que están dando a luz.  Cuentan que, antes del orto, las penanggalan necesitan una tinaja de vinagre para contraer sus entrañas, hinchadas por la sangre ingerida, y volver a encajarlas dentro de su cuerpo.

De cómo llega una mujer a transformarse en este engendro:

Cuentan las leyendas que esta metamorfosis puede ser debida a diferentes causas. Una de ellas es la utilización de la magia negra para mantener la belleza y conservar la juventud.  Otro de los motivos es el de ser víctima de una maldición, aunque este es el método menos común porque hace falta convocar a ciertos demonios y es arriesgado para el que lanza el fatal hechizo.  La versión más extendida es que la Penanggalan es una partera ha hecho un pacto con el diablo para obtener poderes sobrenaturales.

Pero otra leyenda asiática narra que la primera Penanggalan fue una sacerdotisa que estaba tomando un baño ritual en una tina de agua y vinagre. Mientras se bañaba y meditaba, un hombre se coló en su estancia y ella se sorprendió tanto que, al girarse para mirar, se movió tan rápido que la cabeza se separó de su cuerpo. Enfurecida por lo que el hombre había hecho voló tras él hasta matarlo, convertida en una cabeza ansiosa todavía anclada a algunos órganos y chorreando veneno. Su cuerpo  se quedó atrás, en la cuba.

La Penanggalan, por lo tanto, deja un rastro de olor a vinagre allá por donde quiera que vuele, regresando a su cuerpo durante el día y haciéndose pasar por una mujer mortal . Sin embargo, cuidáos y estad vigilantes porque una Penanggalan siempre se puede discernir de una mujer corriente por su olor avinagrado

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“La Sombra Negra”. Adaptación.

Era Halloween, y solo queríamos divertirnos un rato. Entre risas y bromas, subimos a esa alta y siniestra colina en cuya cima se encontraba el cementerio. Íbamos a contar historias de miedo, a asustarnos los unos a los otros, bromeando.

Pero, desde hacía un rato, todos nos sentíamos como si nos observasen, como si alguien o algo nos siguiese. Nos dimos la vuelta, pero no había nadie. En ese mismo instante vimos, tapadas por la hiedra, cinco velas negras, encendidas, colocadas de manera que formaban la estrella del diablo. Parecían llevar ahí siglos, pero, sin embargo, seguían encendidas.

Asustados, nos adentramos en el cementerio, y vimos una sombra, una sombra negra que nos seguía. Desaparecía y volvía, constantemente. Sin poder evitarlo, salimos corriendo de allí, y la sombra, cada vez más nítida, se aproximaba a nosotros. Ya estábamos cerca de la salida cuando vi que mi amiga le costaba seguirnos. Retrocedí paar ayudarle y, ante mi asombro, las cinco velas de antes habían desaparecido, dejando en su lugar brillantes pétalos de rosa, más oscuros que la propia noche. Entonces, un horrible, agudo y turbador chillido. Salí corriendo como alma que lleva el diablo y, a la mañana siguiente, todos volvimos por si Natalia, nuestra amiga, seguía allí.

Cuando pasamos por al lado de donde estaban las cinco velas, vimos algo increíble: esos cinco pétalos negros de rosa que yo había visto anoche ardían, formando una demoníaca estrella de cinco puntas, sin apagarse ni un momento.

En el medio, cubierta por esos espantosos pétalos, había una nota, que decía: ¡Corred, corred! ¡Corred ahora que podéis! ¡La sombra negra hará de vosotros lo que hizo de mí! Estaba firmado, pero la firma la ocultaba una rojísima mancha de sangre.

Han pasado ya muchos años, vivimos todos en lugares diferentes, pero todas las noches nos aparecen en la almohada cinco pétalos negros de rosa, formando una estrella.

Drácula. Exposición 100º aniversario de la muerte de Bram Stoker en la Fundación Luis Seoane

En la Fundación Luis Seoane, en conmemoración del 100º aniversario de la muerte del gran escritor Bram Stoker, autor de Drácula, hay una fantástica esposición sobre Drácula. (Aquí podéis leer “El Huésped de Drácula”, de Bram Stoker). En ella podréis encontrar todo tipo de curiosidades sobre los vampiros, además de libros, carteles de cine, información sobre Bram Stoker… Yo, por supuesto, he sacado fotos, pero (aviso) pido perdón porque la mayoría estén algo movidas, pero tenía a un guardia pisándome los talones… 😉 Al principio de la exposición se encuentran varios textos sobre la exposición, y, si seguimos avanzando, nos encontramos unos espeluznantes dibujos al carboncillo del gran Goya, de los que me he permitido sacarle una foto al que más me gustó:

A continuación, vemos unas proyecciones y después, en dos vitrinas, los primeros y más importantes libros y poemas sobre vampiros, entre los que cabe destacar el fantástico “The Vampire”, de Rudyard Kipling, que aquí os dejo:

El Vampiro (The Vampire)

Un idiota había que rezaba

(igual que tú y yo)
a un trapo y a un hueso y a un mechón de pelo
(le llamábamos la mujer despreocupada)
pero el idiota te llamaba su dama perfecta-
(igual que tú y yo)

Oh, los años perdidos, las lágrimas perdidas
y el trabajo de nuestra cabeza y mano
pertenece a la mujer que no sabía
(ahora sabemos que no podía nunca saber)
y no comprendíamos.

Un idiota había que sus bienes gastaba
(igual que tú y yo)
honor, fe, una tentativa segura
(y no sólo era eso lo que la señora quería decir)
pero un idiota debe seguir su instinto natural
(igual que tú y yo)

Oh, el trabajo perdido, los tesoros perdidos
y las mejores cosas planeadas
pertenecen a la mujer que no sabía por qué
(ahora sabemos que no sabía nunca por qué)
y no comprendíamos.

El idiota reducido fue a su pellejo idiota
(igual que tú y yo)
lo que puede ella haber visto que le dejó de lado-
(pero no recuerda nadie cuando la dama lo intentó)
así algunos de ellos vivieron, la mayoría han muerto
(igual que tú y yo)

Y no es la vergüenza ni la culpa
que hiere como un tizón al rojo-
se llega a saber que ella nunca supo por qué
(viendo, al fin, que no pudo nunca saber por qué)
y nunca pudimos comprender.

Pero hay muchos más espeluznantes textos, entre los que cabe destacar un extraño y peculiar ejemplar de “Curious Machs of the Middle Ages”, del que os dejo una difusa pero vampiresca foto:


En frente de estas vitrinas podemos encontrar una fantástica y amena biografía de Bram Stoker con numerosas fotos e ilsutraciones plasmada en la pared, en la que podemos encontrar una foto de la primera publicación de Drácula:

Si seguimos avanzando, llegamos a una sala contigua en la que podemos encontrar numerosas ediciones de Drácula, entre las que se encuentra, en una vitrina, una de las primeras publicaciones de Drácula, a la que he fotografiado:

Si nos metemos por un oscuro y siniestro pasadizo, accedemos a una sala de cine en la que podemos disfrutar de la fantástica “Nosferatus, el vampiro”, de F.W. Murnau, la primera y polémica película basada en Drácula. El director no la llamó Drácula, como en su idea inicial, para no tener que pagar derechos de autor a la familia de Bram Stoker. Pero la cosa se complicó bastante: Florence Stoker, su mujer, denunció a la película, y fueron a juicio. Ganó Florence, y el juez ordenó que se destruyesen todas las copias. Por suerte, la película ya se había popularizado bastante y fue imposible destruirlas todas. Os dejo un fotograma de la película:

Una de las más emblemáticas escenas de “Nosferatu, el vampiro”, de F. W. Murnau.

Para terminar el repòrtaje, os dejo el Decálogo del Vampiro (aunque algo borroso) y un par de fotos de la exposición.

Las 10 máximas sobre los vampiros.

                           

Lluvias… por Cecilia

Todos y cada uno de los hechos a los que aquí hago referencia son totalmente verídicos, comprobados y corroborados por los más prestigiosos científicos y medios de comunicación. Desde la Edad Media hasta hoy en día llevan cayendo en los más diversos lugares lluvias, lluvias extrañas y macabras…

Muchas de estas extrañísimas lluvias son lluvias del llamado Cabello de Ángel; una especie de tela, blanca y extremadamente suave. De pronto, se nubla el cielo y empiezan a caer miles de estas pelusas blancas, suaves y preciosas. Además, son muy, muy frágiles y sensibles, por lo que tan solo duran un par de horas sobre el suelo, después se evaporan. Normalmente, tras estas lluvias suelen haber avistamientos de OVNIS. El caso más espectacular hasta la fecha ocurrió en Oloron, Francia, en 1952. Empezaron a caer cabellos de ángel, y, después, se empezaron a ver un número realmente impresionante de aeronaves, sin explicación ninguna.

El 2/11/59, el cabello de ángel fue recogido y analizado por los técnicos de las fuerzas armadas y los científicos de la Universidad de Lisboa. Las conclusiones fueron que era una sustancia extremadamente avanzada, no era ni animal ni vegetal, parecia algo similar a un tejido unicelular, pero creado con unas substancias y unos métodos tan avanzados que el hombre aún no había llegado a descubrir.

Ya se hablaba en algunos manuscritos de comienzos del Siglo XIV de sustancia gelatinosa que caía del cielo, a la que bautizaron “Jalea de Estrellas”. La describían como una sustancia gelatinosa, en ocasiones translúcida y en otras más grisácea, que solía evaporarse al poco de su caída.

El gran investigador estadounidense Charles Fort dedicó casi una década a recopilar datos sobre lluvias insólitas que han ocurrido desde tiempos inmemoriables y en los más diversos lugares, de los que aquí recopilamos alguno:

El 14 de Febrero de 1870 cayó en Génova un gran diluvio de una sustancia amarillenta y viscosa que cubrió todas las calles de la ciudad, hasta el punto en que no se podía ni caminar. Se estimó que la cantidad de esta sustancia amarilla que cayó fue de aproximadamente ¡100.000 toneladas! Si tan solo un cuarto de esta cantidad es realmente la que cayó, el suceso habría cubierto la ciudad de pringue durante casi un mes. Realmente insólito, la verdad…

El 9 de Noviembre de 1819, en Canadá, cayó una lluvia muy densa, oscura y con restos de azufre y hierro. Esta lluvia fue acompañada de una sacudida sísmica y de una intensa oscuridad, aunque era mediodía. No había ninguna zona volcánica en 2000 km a la redonda. Cayó otra similar lluvia negra en los alrededores del castillo abandonado de Slains, en Escocia el 20 de Mayo de 1862. En ese mismo lugar siguieron cayendo más lluvias negras: el 20 de Mayo de 1862, el 21 de Octubre de 1863, el 14 de Enero y el 1 de Mayo, en años posteriores. Ocurrieron sucesos similares en Escocia el 30 de Abril de 1887, el 9 de Octubre de 1907 y el 2 de Marzo de 1908. Se registró otra lluvia negra en Suiza, el 20 de Enero de 1911, y otra en el Cabo de Buena Esperanza, el 5 de Febrero de 1912.

Ahora, cambiando de tema, en la historia no solo han llovido sustancias, si no también seres ¿vivos?…

En Londres, la tarde del 5 de Mayo de 1848, empezó un tremendo vendaval. A continuación, paró e inmediatamente, el sol se ocultó, como si hubiese un eclipse repentino, sin previo aviso. A continuación, comenzaron a caer del cielo miles y miles de pequeños pececillos con grandes aletas durante toda una hora. Lo más rápido posible, mandaron pececillos de estos a las más prestigiosas universidades de Reino Unido, para que fuesen analizados y se determinase su especie. Pero ninguna consiguió identificarlos. Se enviaron a otras universidades sin resultado alguno, hasta que la Universidad del Cairo (en ese entonces Univerisidad de Fuad) mandó un comunicado, diciendo que esa especie se llamaba Pez de San Pedro, y que eran unos pececillos que tan solo subsistían en el Mar de Galilea. Ya es realmente extraño que lluevan peces, y, aún más, que lluevan millones de peces ¡que tan solo hay en Egipto!

Pero vayámonos al Siglo XXI: en la localidad japonesa de Ishikawa, en 2009, comenzaron a llover, sin razón aparente, cientos de pequeños peces durante tres cuartos de hora. Ninguno de sus longevos habitantes había visto nada igual en toda su vida. Las fotos:

Sin embargo, la lluvia más inquietante de la historia fue entre los meses de Julio y Septiembre de 2001, en la comarca de Kerala, en la India. Una lluvia de una sustancia muy, muy similar a la sangre, espesa y roja, estuvo cayendo en toda la comarca de forma intermitente durante 2 meses. Esta macabra lluvia manchaba la ropa y secaba las hojas de las plantas. ¿Os lo imagináis? Y después hay gente que se marea de ver una gotita de sangre…

Foto de un coche con el parabrisas cubierto de la sustancia.

Una lluvia similar ocurrió en Colombia, en Agosto de 2008. Esta vez tan solo fue media hora, en la localidad de Choco, y nunca se ha vuelto a repetir.

Para terminar, os dejo un vídeo de una de las lluvias de Cabellos de Ángel:

Vídeo

 Y después de leer esto… ¿Os volveréis a quejar cuando haya un día lluvioso?