El vampiro del cementerio de Belen

image by Raúl Macías

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Esta leyenda tiene lugar en el estado mejicano de Jalisco. Cuentan todavía hoy en los mentideros del lugar que  en el S XIX la ciudad de Guadalajara se vio sacudida por una sucesión de muertes extrañas. Si bien  al principio llamaban menos la atención pues eran animales callejeros como perros o gatos, lo que aterraba era que aparecían resecos, como pellejos a los que álguien había exprimido hasta no dejar más que la piel. Más tarde quienes morían eran los vagabundos, los que no tenían refugio,  hasta que finalmente los fallecidos fueron los ciudadanos que caminaban por Guadalajara tras haberse puesto el sol.  En verano era más sencillo caminar por las calles debido a las horas de luz pero a partir del otoño el comercio se paralizó; las familias dejaron de visitarse para compartir cenas y ya nadie confiaba en nadie. No obstante, más que el temor a un asesino que estuviese asolando las calles de la ciudad, el rumor que se extendió tras conocer el estado de los cadáveres que eran abandonados en las aceras,  era que entre sus muros se había instalado un vampiro.

Las autoridades de la ciudad , temerosas de que algo les sucediese a sus familias y temiendo una revuelta ciudadana, convocaron a todos los expertos del tema. También contrataron a cazarrecompensas. Convocaron a todo aquel que pudiese librarlos de esa maldición. Se presentaron múltiples candidatos llamados por el dinero pero la mayoría eran simples aficionados, estafadores o gentes sin experiencia en el mundo de lo esotérico. Finalmente, tras meses de espera, dieron con la persona indicada.

El hombre en cuestión les indicó que para hacer salir a un vampiro de su escondite hay dos opciones muy útiles: la primera es quemar el lugar en donde se supone que mora. Aunque la noche aún no haya caído, la amenaza del fuego lo despertará; se verá acorralado y no podrá escapar, acosado por un lado por los enfurecidos vecinos, y por otro por la luz solar. No obstante, existía en este caso un problema: nadie sabía dónde se guarecía el vampiro. Surgió entonces la segunda vía: acosar al vampiro con el hambre. Pronto el pueblo fue un desierto: no hubo ni hombre ni mujer ni niño ni animal que aventurara por las calles, ni por la noche ni durante el día. Previo a ello, por supuesto y por recomendación del cazavampiros, habían hecho acopio de gran cantidad de provisiones para soportar la espera.

Apenas transcurrieron dos semanas cuando al caer el sol, el cazador, siempre vigilante, avistó a un hombre alto, enjuto, moviéndose con lentitud por calles periféricas de Guadalajara. Él y su selecto grupo de vecinos, armados con estacas y cruces, lo rodearon. El vampiro, desesperado por la falta de sangre, intentó atacarlos pero la fuerza del número lo derrotó y pronto fue prisionero de la partida. Mientras decidían que hacer con él, el cazador de vampiros fue tajante: no se deja vivir a un vampiro, hay que destruirlo o se recuperará y matará de nuevo. El vampiro fue muerto con una estaca en el corazón, decapitado y quemado. El cazarrecompensas recibió su cuantiosa paga y se marchó. Pero algo salió mal y arruinó el final feliz que la gente de Guadalajara esperaba.

En lugar de esparcir las cenizas del vampiro a los cuatro vientos, para que ni sus partículas más ínfimas no puedan reunirse nunca, los pobladores torpemente enterraron los últimos restos del vampiro en el cementerio de Guadalajara, a la sazón en un lugar llamado el Panteón de Belén. Fue allí que, con el paso de las décadas, la frágil vida del vampiro, al estar en contacto con la tierra, poco a poco recobró algo de su fervor y se aferró desesperadamente a un árbol cuyas raíces comenzaron a asomar por debajo de la tumba. Afortunadamente alguien percibió este macabro augurio y se tomaron medidas: por miedo a que el vampiro pueda escapar se tapió de nuevo la tumba y toda raíz o tronco o tallo u hoja que asoman por entre las piedras del suelo es cortada y quemada.
Todavía hoy se revisa el panteón limpiando la hojarasca,  pues la tradición de impedir que el vampiro del Panteón de Belén regrese se transmite de generación en generación.

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Inés

Inés de Castro

Todos los grandes nobles portugueses estaban alineados delante del trono de su reina. Hace muy poco tiempo habían descubierto que su recién nombrado rey, Pedro I, se había casado en secreto con ella y ahora les exigía que le prestasen el juramento debido.

 Los nobles presentes trataban de conservar la calma, la gallardía propia de aquellos grandes linajes del siglo XIV en Portugal. Sin embargo, sus rostros descompuestos evitaban mirar fijamente hacia su reina, hacia la amadísima esposa de su rey.

 Los presentes recordaban la reciente historia de traición y asesinato que había sacudido la corte en los últimos tiempos, historia en la que ellos habían participado activamente y que ya algunos habían pagado bajo el hacha del verdugo sentenciados por el nuevo monarca Pedro que ahora exigía tributo a su esposa, a su reina.

Y todos y cada uno de ellos fueron avanzando hacia el trono, inclinándose y, con mucho cuidado, besando tímidamente la mano seca, fría, correosa, de Inés de Castro, incapaces de mirar a los ojos vacíos de la reina de Portugal asesinada hacía más de dos años.

Fue Alfonso IV, padre del rey,  quien incitado por algunos nobles lusos ordenó asesinar a Inés en 1355.  Roto de dolor y rabia, el futuro Pedro I de Portugal se puso entonces al frente de un ejército para luchar contra progenitor en una guerra que devastó todo el norte del país. Durante un breve tiempo aplacó su ira llegando a reconciliarse con su padre pero a la muerte de éste puso en práctica una venganza muy especial. Una vez en el trono, ajustició a los asesinos directos de su amada mujer y celebró esta ceremonia que la vieja hidalguía portuguesa presenciaba ahora con horror y resignación: estaban rindiendo tributo al cadáver de su reina.

Aisha Kandisha

Aisha Kandisha, hija del traidor don Julián, lleva en su sangre el veneno de generaciones de odio y miseria. Si alguna vez se os ocurre, niños, salir de casa después de que se ponga el sol, nunca os acerquéis a ninguna mujer, por hermosa y amable que sea. Y os lo digo yo, como mujer, como anciana, y como viuda.

-¿Por qué, vieja Aaminah? ¿Por qué no se puede?

-¡Abdul! ¿No te he contado esta historia ya unas mil veces? Muy bien, te refrescaré la memoria, pero que sea la última vez.

Por muy hermosa que se presenta la Aisha Kandisha no es otra cosa que una djina; son cientos los hombres que, al verla bañarse en un oasis, un río e incluso cerca de un pozo, no pueden evitar acercarse a ella, y antes de que puedan reaccionar ella vuelve a su forma real, una repulsiva vieja, con la piel corrompida por los siglos, y sus largos cabellos que son en realidad grises y mugrientos mechones que le caen a cada movimiento que hace. Rápidamente, sacaba un largo machete y segaba las cabezas de sus víctimas como si de trigo se tratara. En un suspiro, Aisha ya no estaba, y se veía una rojiza forma esférica flotar en el agua.

Pero claro, ese es el precio que un hombre pagaba por mirar a Aisha Kandisha, torturada por los invasores, traicionada por su propio padre, y una peligrosa djina que venga su propia muerte todas las noches, cerca de un río del Magreb.

Aisha Kandisha

La leyenda de Jack-o-lantern

El encuentro con el diablo.

En una lejana noche de brujas, un pendenciero irlandés con fama de borracho, llamado Jack, tuvo la mala fortuna de encontrarse con el diablo en una taberna. A pesar del alcohol ingerido, Jack pudo engañar al diablo ofreciéndole su alma a cambio de un último trago.

El diablo se transformó en una moneda para pagarle al camarero, pero Jack -harto tacaño- rápidamente lo tomó y lo puso en su monedero (que tenía grabado una cruz), así que el diablo no pudo volver a su forma original y Jack no lo dejaría escapar hasta que le prometiera no pedirle su alma en diez largos años. El diablo no tuvo más remedio que concederle su reclamación y marcharse por dónde había llegado.

Pasado el plazo de los diez años, Jack se reunió con el diablo en el campo. El diablo iba preparado para llevarse su alma pero Jack pensó muy rápido y dijo: Iré de buena gana, pero antes de hacerlo, ¿me traerías la manzana que está en ese árbol por favor?

El diablo pensó que no tenía nada que perder, y de un salto llegó a la copa del árbol, pero antes que se diese cuenta, Jack rápidamente había tallado una cruz en el tronco. Entonces el diablo no pudo bajar y él le obligó a prometer que jamás le pediría su alma nuevamente.

Al diablo no le quedó más remedio que aceptar.

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El alma en pena de Jack el irlandés

Jack murió unos años más tarde, pero no pudo entrar al cielo, pues durante su vida había sido golfo, borracho y estafador.

Pero cuando intentó entrar, por lo menos, en el infierno, el diablo tuvo que enviarlo de vuelta, pues no podía tomar su alma (lo había prometido). ¿A dónde iré ahora? Preguntó Jack, y el diablo le contestó: Vuelve por donde viniste.

El camino de regreso era oscuro y el terrible viento no le dejaba ver nada. El diablo le lanzó a Jack un carbón encendido directamente desde el infierno, para que se guiara en la oscuridad, y Jack lo puso en una calabaza que llevaba con él, para que no se apagara con el viento.

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Criaturas que me fascinaron:UNICORNIOS, por Terrorífica Arancha

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Cuando pensamos en un unicornio lo hacemos como  un ser mitológico en forma de caballo  con un anómalo cuerno en mitad de la testa. Lo que seguramente desconozcáis es que antiguamente se creía que los unicornios lucían patas de antilope, cola leonina, ojos azules y barba de chivo. Ni mucho menos se parece a la idílica versión moderna, la del caballo albo con su resplandeciente cuerno en la frente.

Cuenta la leyenda que los unicornios son uno de los seres más respetados por los animales, que son nobles,  con un corazón puro y el animal más sabio. Por eso mismo,por ser un animal tan candoroso no todas las personas los pueden ver ,pero además sólo las doncellas de corazones limpios  y almas solidarias y bondadosas pueden llegar a tocarlos.

Los unicornios casi nunca permiten a una persona montarlos pero en caso de consentirlo son muy protectores con sus jinetes; hasta su vida darían por ellos, pero ese es el  punto débil de los unicornios : que se enamoran con facilidad, y aunque son totalmente independientes y libres renuncian a todo por los cuidados de esas doncellas y efebos,  estrategia que usan muchos villanos para capturarlos.

En varias culturas el unicornio  representa la santidad, la virginidad y la fuerza.  Su verdadero origen no esta muy claro: los hindúes afirman que fueron los primeros en descubrir a este ser mítico pero le asignaban muchos colores.  

ESTE ES EL UNICORNIO SEGUN LA VERSION AFRICANA:

Unicornio original, de SnowSkadi

También  hay versiones de que provienen de Àfrica donde lo describen como  un antílope con un solo cuerno. Otra versión ,que para mí es la más acerdada, afirma que podría tratarse de la descripción de un animal que ya se extinguió o que no se ve porque hay extremadamente pocos. También dicen que el unicornio puede descender de un animal extinto llamado Ellasmotherium . Este mamífero vivíva en las estepas y era parecido a un rinoceronte, y cuentan que a lo mejor sobreviviò lo suficiente para que algun pueblo lo conociese, y de ahí se generó el mito del Unicornio.  

El incansable viajero Marco Polo afirmó ver un unicornio,  pero por sus descripciones en el “libro de las maravillas”  se podría haber confundido con un ejemplar de ellasmotherium.

Elasmotherium

Ellasmotherium

La leyenda afirma que los Unicornios son inmortales aunque otras afirman que viven 1000 años. Gracias a su cuerno son inmunes al envejecimiento, al veneno y a los hechizos pero los villanos lo ansían porque piensan que tienen poderes curativos,por eso intentan dar caza a este soberbio animal.

Entre los numerosos hallazgos de huesos prehistóricos en Einhornhöhle (Cueva del unicornio) en las montañas Harz, Alemania,  se seleccionaron algunos de forma que se pudo reconstruir un unicornio por el alcalde , Otto Von Guericke, en 1663. El supuesto unicornio de Guericke  estaba construido a partir de huesos fósiles de un rinoceronte, un mamut y el larguísimo diente de un narval.  Falso como una moneda de tres euros pero en su momento debió de hacer las delicias de los habitantes de la ciuad de Harz.  De hecho hoy en día una réplica de ese esqueleto jalona la entrada a la cueva, actualmente muy visitada por los turistas. 

Einhornhölhle, la cueva del Unicornio

Einhornhölhle, la cueva del Unicornio

Curioso, ¿verdad?

A San Andrés de Teixido vai de morto que non foi de vivo

A San Andrés de Teixido vai de morto quen no foi de vivo

 

En Cedeira está el santuario de San Andrés de Teixido.

San Andrés, que veía como á tumba de San Santiago iban grandes peregrinaciones mentras que a él nadie viña a visitalo, paseaba melancólico as suas soledades. Un día atopouse con Noso Señor Jesucristo que viña a visitarlle e éste preguntoulle: “¿Cómo é que estás tan triste?” San Andrés  respondeu: “¡Ai, meu señor! A pesar de que eu tamén fago milagros como Santiago ninguén se acerca por estos paraxes e o meu santuario sempre está valeiro”. O Señor miroulle sorrindo e lle dixo: “Non has de ser menos que Santiago. Prométoche que todo o mundo pasará al menos unha vez en vida polo teu santuario” “Moitas grazas, Señor, pero ¿cómo será iso posible?” “Porque todo aquel  virá de morto a San Andrés de Teixido quen non foi de vivo”. Por iso ninguén molesta a os animais que andan polos senderos do santuario, pois dí a lenda que eles levan as almas dos que no peregriñaron en vida. E tamén se conta, que antiguamente, cando a xente iba peregrinando ata Andrés de Teixido, nas beiras dos camiños, formaban milladoiros con pedras, e esas pedras dirán no Xuizo Final quen foi de Vivo a San Andrés de Teixido.

 

Unha canción de Luar na Lubre, para acompañar ben a historia.

Escoitade o que dí a letra. 🙂