El deterioro de la piedra y la memoria

Paseando por el cementerio me encontré con este doloroso estropicio. El inexorable paso del tiempo y la desidia de los políticos,que consienten en talar cipreses pero no en restaurar el patrimonio, han permitido que esta lápida ÚNICA en el cementerio de mi ciudad esté destrozada.
Data de 1893 y es una muestra de la simbología victoriana que estaba de moda en la época, cuando las lápidas no eran tan asépticas como ahora.
Son dos manos saludándose horizontalmente, marido y mujer que se encuentran en el cielo, identificado com la cruz. Los puňos de las camisas están irreconocibles pero hasta hace unos meses se distinguían perfectamente que eran de hombre y de dama.
En ocasiones las manos se alcanzan verticalmente,entonces podemos saber quién de los dos cónyuges falleció primero, el que recibe al otro desde el cielo.
En fin, espero que esas manos que hoy permanecen entrelazadas sigan desafiando al tiempo y a la dejadez de los vivos.

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