Tumbas sorprendentes

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Esta es la maravillosa tumba familiar del inventor Charles Pigeon. Pigeon mandó construirla para que albergase ni más ni menos que a 18 miembros de la familia.
Muestra una escena cotidiana tallada en granito y bronce, con el inventor tumbándose en la cama y leyéndole a su esposa las últimas anotaciones que ha escrito en el diario donde anotaba sus ideas y que acostumbraba a compartir con ella. 
Puede admirarse en el Cementerio de Montparnasse (París).

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Un hombre muere aplastado por la lápida de su suegra

Un jubilado estadounidense de 74 años ha muerto en Pensilvania al ser aplastado por la lápida de su suegra. El hombre, que acudió al cementerio de San José acompañado por su mujer, fue a adornar el lugar para el ritual que repiten las familias cada año el lunes antes de semana Santa, pero la piedra se vino abajo y le terminó aplastando.

Según informa el medio WNPE, el hombre, llamado Stephen Woytack, estaba arrodillado mientras su mujer ataba una cruz alrededor de la tumba, pero algo no salió bien y la lápida le aplastó. “Su esposa vino corriendo a buscarme. Cuando llegué allí, la imagen era muy dura”, dice  Ed Kubilus, uno de los cuidadores del cementerio. “Realizan varias visitas cada año, atan siempre una cruz alrededor de la lápida, rezan y se van”, concluye.

A pesar de que la Policía y una ambulancia llegaron casi al instante fue imposible rescatar con vida el cuerpo de Woytack.

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Fuente de la imagen:msn.com

Fidelidad más allá de la muerte

Hoy quiero presentaros otro monumento a la memoria, pero no solamente de un ser humano sino que también inmortaliza a un fiel animal de compañía.
Esta lápida victoriana pertenece a un hombre llamado Thomas Sayers (1826-1765). Está perennemente guardada por la escultura de su perro Lion,animal que además fue el maestro de ceremonias del entierro, y según recogen las crónicas caminó delante del féretro hasta el lugar del último reposo de su amo.

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Fuente de la imagen:Thanatos.net