El piano de piedra

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En el Cementerio de Manor Park (Londres) encontramos esta delicada obra de imaginería funeraria. Se trata de la representación de una mujer dormitando sobre un piano. La dama en cuestión existió. Se llamaba Gladys Spencer y su gran pasión era la música. Pero esta malograda concertista falleció con apenas 34 años y su familia quiso recordarla siempre así, soñando con la música de su eterno piano.

Que la tierra te sea leve, Gladys Spencer.

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La palabra del día: Coimetromania

Esta página está ausente de letras porque el verano es lo que tiene: todos y todas estamos más relajados y abandonamos quehaceres placenteros como escribir entradas para este blog por otras aficiones no menos gustosas que se realizan al mar libre. Una de esas manías por la que se nos da en el período estival es la de viajar y hacer excursiones que siempre acaban en un mismo enclave:el cementerio de la localidad.
Este gusto por el arte imaginero funerario se define en una palabra:

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Así que espero que sepáis disculparnos. Estamos disfrutando de nuestra… peculiar atracción aunque el arte siempre es arte,esté en un museo o languideciendo en un camposanto.

Saludos, corazones nocturnos. 

El eterno amor de una madre

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Uno de los relatos que escribí tiene que ver con esta historia. Lo curioso es que lo ideé hará un aňo y de este triste suceso me enteré ayer. Desde luego que existen realidades que si no superan a la ficción, desde luego la igualan.

Esta que veis arriba es la tumba de Florence Irene Ford. Corría el aňo 1871 cuando la pequeňa Florence murió cuando apenas contaba con 10 aňos de edad a causa de la fiebre amarilla.
Pues bien,en vida, Florence le tenía pavor a las tormentas y su madre, no queriendo dejarla nunca sola mientras duraban los truenos, le leía cuentos y la acariciaba mientras duraba la tempestad.

Cuando Florence murió su madre no quiso renunciar a dejar sola a su pequeňa niňa y mandó construir una diminuta cámara subterránea adyacente a la tumba de su hijita, con una pequeňa ventana contigua al ataud, a la altura donde reposaría su cabecita.
Así que muchos aňos después de la muerte de Florence,su madre acudía cementerio para leerle cuentos durante las tormentas.

Las escaleras que llevan a la cámara todavía permanecen, pero la ventana fue tapiada en 1950.

A continuación os deleito con una recreación de esta triste,melancólica pero esperanzadora escena por el ilustrador Pau Gavino.

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Tumbas sorprendentes

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Esta es la maravillosa tumba familiar del inventor Charles Pigeon. Pigeon mandó construirla para que albergase ni más ni menos que a 18 miembros de la familia.
Muestra una escena cotidiana tallada en granito y bronce, con el inventor tumbándose en la cama y leyéndole a su esposa las últimas anotaciones que ha escrito en el diario donde anotaba sus ideas y que acostumbraba a compartir con ella. 
Puede admirarse en el Cementerio de Montparnasse (París).

El deterioro de la piedra y la memoria

Paseando por el cementerio me encontré con este doloroso estropicio. El inexorable paso del tiempo y la desidia de los políticos,que consienten en talar cipreses pero no en restaurar el patrimonio, han permitido que esta lápida ÚNICA en el cementerio de mi ciudad esté destrozada.
Data de 1893 y es una muestra de la simbología victoriana que estaba de moda en la época, cuando las lápidas no eran tan asépticas como ahora.
Son dos manos saludándose horizontalmente, marido y mujer que se encuentran en el cielo, identificado com la cruz. Los puňos de las camisas están irreconocibles pero hasta hace unos meses se distinguían perfectamente que eran de hombre y de dama.
En ocasiones las manos se alcanzan verticalmente,entonces podemos saber quién de los dos cónyuges falleció primero, el que recibe al otro desde el cielo.
En fin, espero que esas manos que hoy permanecen entrelazadas sigan desafiando al tiempo y a la dejadez de los vivos.

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Un hombre muere aplastado por la lápida de su suegra

Un jubilado estadounidense de 74 años ha muerto en Pensilvania al ser aplastado por la lápida de su suegra. El hombre, que acudió al cementerio de San José acompañado por su mujer, fue a adornar el lugar para el ritual que repiten las familias cada año el lunes antes de semana Santa, pero la piedra se vino abajo y le terminó aplastando.

Según informa el medio WNPE, el hombre, llamado Stephen Woytack, estaba arrodillado mientras su mujer ataba una cruz alrededor de la tumba, pero algo no salió bien y la lápida le aplastó. “Su esposa vino corriendo a buscarme. Cuando llegué allí, la imagen era muy dura”, dice  Ed Kubilus, uno de los cuidadores del cementerio. “Realizan varias visitas cada año, atan siempre una cruz alrededor de la lápida, rezan y se van”, concluye.

A pesar de que la Policía y una ambulancia llegaron casi al instante fue imposible rescatar con vida el cuerpo de Woytack.

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Fuente de la imagen:msn.com

Fidelidad más allá de la muerte

Hoy quiero presentaros otro monumento a la memoria, pero no solamente de un ser humano sino que también inmortaliza a un fiel animal de compañía.
Esta lápida victoriana pertenece a un hombre llamado Thomas Sayers (1826-1765). Está perennemente guardada por la escultura de su perro Lion,animal que además fue el maestro de ceremonias del entierro, y según recogen las crónicas caminó delante del féretro hasta el lugar del último reposo de su amo.

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Fuente de la imagen:Thanatos.net