La bella durmiente de las catacumbas,por Terrorífica Arancha.

La bella durmiente de la catacumbas se encuentra en las catacumbas de Palermo, Sicilia. Hace muchos años, cerca de 1920, una niña que se llamaba Rosalía falleció pero lo curioso es que se encuentra en perfecto estado. La pequeña  Rosalia murió tan solo con dos años de una neumonîa.

Rosalía Lombardo es, tal vez, la momia mejor conservada de la historia. La llaman (y no sin razón) “La Bella Durmiente de las catacumbas”.

No es el único cuerpo, pero si el único intacto.

Algunos de los cuerpos fueron envueltos en telas de saco llenas de paja.  Durante la Segunda Guerra Mundial hubo daños causados por los soldados norteamericanos que saquearon el lugar llevándose como recuerdo incluso los ojos que se conservaban en buen estado. También hubo un incendio de algunas bovedas a causa del cual algunos cadáveres sufrieron la acción del fuego. En 1966 hubo otro incendio que no tuvo mayores consecuencias, y más tarde, debido a los trabajos de pavimentacion de las calles vecinas, aparecieron  filtraciones de agua.

 El científico Salafia, mediante inyecciones de compuestos químicos descubrió como la niña podía estar en tan buen estado, pero hoy en día aun se desconoce la fórmula , porque se llevó su secreto a la tumba. Murió en extrañas circuntancias antes de poder contarlo.

Se ha demostrado que no sólo esta en perfecto estado su rostro y cuerpo, sino tambièn sus órganos.

Después de la muerte de Salafia, se desconoce la razón por la que esa niña está, después de pasar casi un siglo, tan bien cuidada.

Anuncios

“El Miserere”, de Gustavo Adolfo Bécquer. Adaptación.

No hace mucho, en la Abadía de Fitero, escuché de un viejecillo una curiosa y mágica leyenda:

Hace ya años y años, en una de esas noches en las que Zeus, Vulturno y Eolo descargaban toda su ira contra los hombres, llamaron a la puerta de la Abadía:

-Yo… yo soy músico. Me gustaría pasar aquí la noche -dijo, tembloroso.- Hace tiempo, por culpa de una pasión, cometí un horrible crimen. No me sale con palabras la disculpa que le debo al Todopoderoso, por lo que lo quiero hacer con música, con un miserere. Llevo ya años buscándolo, pero no lo he encontrado. He estado en un sinfín de sitios, y en ninguno lo he hallado. Sigo viajando en su busca, pero ya he oído todos los misereres que existen sobre la faz de la Tierra.

-¿Todos? No creo. ¿Habéis oído el “Miserere de la Montaña”? -intervino un anciano pastor.

-Jamás este caballero había oído hablar de él. -le respondió extrañado- Cuente, señor, se lo ruego, cuente.

-Ese Miserere tan solo lo oyen algunos afortunados como yo, que se pasan día y noche pastando con el ganado. Murió el señor de un portentoso monasterio, y desheredó a su hijo, que era la piel del diablo, si no era el diablo mismo. En este monasterio cantaban un miserere único, que parecía ser cantado por ángeles y no por humanos de lo maravilloso que era. Pero un día, en venganza, el hijo del que fue dueño del monasterio, se coló en medio del canto celestial y prendió fuego al monasterio entero, viendo desde la copa de un árbol, con una sonrisa en la boca, cómo se quemaban vivos todos y cada uno de los inocentes frailes. Y todos los Jueves Santos, bajan del cielo todos los frailes a cantar su Miserere al que un día fue su monasterio. Esa es la historia del Miserere de la Montaña.

-¡Esta es mi oportunidad! ¡Hoy es Jueves Santo! ¡Y he pasado por las ruinas de ese monasterio esta misma tarde! ¡No habrá inclemencia del tiempo que me impida escuchar ese Miserere!

Tras un par de horas, el que en la abadía fue calificado de loco, ya había llegado al lugar, y esperaba ansioso. Cuando fueron las doce en punto, el monasterio comenzó a humear un gas fosfórico con un tono azulado, similar al que emite un cadáver tras varios días de putrefacción. Entonces, el monasterio, como por arte de magia, se reconstruyó y, con él, aparecieron los frailes, que, con sus vestimentas hechas jirones, con las mandíbulas descarnadas y los ojos putrefactos, comenzaron a cantar, y se elevaron sobre el cielo, y su apariencia se volvió, por así decirlo, “normal”.

El joven se quedó impresionado, y se quedó a vivir en la abadía en la que le habían contado aquella leyenda. Allí pasó sus últimos días escribiendo este Miserere que tengo yo ahora entre mis manos, y que nunca consiguió acabar. Las últimas palabras que se pueden leer en el Miserere son: “Crujen, crujen, los huesos y de sus médulas salen los alaridos y ahora, ¡Oh!, ¡Ahora soy yo el que me estoy crujiendo entre alaridos!

Naturaleza, de Chris Priestley. Adaptación.

George era un joven apasionado de la naturaleza que fue embarcado forzosamente en un barco.

Tras una terrible tempestad que se cobró la vida de cinco hombres, de los cuales dos murieron tras partírseles la nuca en las jarcias y caer su cabeza, deformada y ensangrentada, en la cubierta; el barco quedó atrapado en una gigantesca maraña de algas. Los marineros lucharon y lucharon, pero el barco seguía encallado. George veía en esas algas un aire paranormal, insólito. El joven, que era muy aficionado a los invertebrados, se fijó un día en un caracol marino que se arrastraba por la proa. Era extremadamente raro, así que se lo enseñó a un marinero.

-Veamos- dijo el fornido hombre – Sí, es muy…

Pero no pudo acabar la frase. En cuanto el cuerpo del caracol tocó el dedo del marinero, este soltó un alarido que se escuchó en todo el barco.

-¡Aaaaaaahh! ¡Ese maldito bicharraco me ha mordido!- Y cuando se lo soltó y lo tiró al suelo, todos se quedaron enormemente asombrados:

-J… Jim, ese… ese bicho, ¡Te ha arrancado de un solo mordisco la carne de medio dedo!

Le hicieron todo lo posible, pero era demasiado tarde: Jim, que así se llamaba, se había quedado sin pulgar.

Pero entonces, sucedió algo increíble: una docena de caracoles, como atraídos por la sangre del marinero y los restos de su congénere, treparon desde las mugrientas algas hasta el barco. Todos los caracoles fueron eliminados, pero sus restos atraían a más y más caracoles. Un marinero se dejó llevar por el pánico y trepó por el mástil, pero se resbaló, cayó, y a la media hora las alimañas solo habían dejado un montón de huesos. A la noche, parecía que ya los habían liquidado a todos. Pero estaban muy equivocados: a la mañana siguiente, los moluscos se habían adueñado de la nave, y habían devorado vivos a cinco hombres. Tres hombres intentaron escapar en un bote salvavidas, pero los caracoles devoraron la madera de la barca y de sus tripulantes no dejaron ni rastro…

George, sin poder evitarlo, se metió en su camarote hasta la mañana siguiente. Cuando despertó a la mañana siguiente, solo vio los esqueletos de todos y cada uno de los miembros de la tripulación.

Observó que los caracoles se habían esfumado, pero, cuando subió a cubierta y se dio la vuelta vio, sin exagerar, unos cuantos millones de caracoles que, furibundos y hambrientos, se abalanzaban sobre él.

Yetis y Hombres Salvajes

Cuando lees el título de esta entrada, seguro que te imaginas al mítico Yeti, caminando entre las nevadas montañas del Tíbet. Pero ese mítico Yeti, no es el único. Hay más, repartidos por todo el mundo, y de hecho, hay gente que lo considera un tipo de críptido, y no una única criatura. Pasa igual con Nessie, que la mayoría lo considera un ser único, pero otros opinan que es una especie,  y que a esa especie pertenecen Nessie, el Nahuelito, y otros monstruos marinos similares. Pero no nos desviemos del tema, por todo el mundo hay hombres salvajes, entre los que se encuentran los Humancés, de los que ya hemos hablado; los Yetis; y por último, eslabones perdidos, porque los Homo Sapiens no somos los únicos que poblamos este planeta.

-26/02/68

En el municipio catalán de Vilobí d’ Onyar, unos niños que estaban jugando en un bosquecillo algo apartado, vieron a un ser simiesco bebiendo en el estanque. Medía más de 2 metros, por lo que los niños huyeron. Por supuesto, nadie los creyó. Pero en los siguientes días diversos adultos vieron al Yeti de Vilobí, y la noticia llegó hasta los medios de comunicación y a las autoridades locales. Investigaron, y en ninguno de los circos y zoológicos de la zona se les había escapado ningún animal que hubiese podido dar lugar a una confusión. Se llevaron a cabo búsquedas masivas, pero sin ningún resultado. Más información en el link.

-X/04/99

De nuevo en Cataluña, en el pueblo de Las Gavarres,vieron a un humanoide que en varias ocasiones atacó al ganado, maatando un total de varias docenas de cabras y ovejas. Sugirieron que podía ser un chupacabras, pero la teoría se descartó porque lo volvieron a ver y mas bien se daba aires de Humancé o de simiot (Ser típico de Catañuña similar al Humancé, pero más pequeño) Al final, no se llegaron a poner de acuerdo, y algunos hasta sugerían que era un lince aún habiendo testigos que vieron al ser. De todas formas, la mayoría se puso de acuerdo en que era una especie de Yeti, pero más pequeño. La criatura ha sido llamada el Yeti de las Gavarres.

-X/X/07

Carlos Ollés fue con su hija a Astún, en Huesca. Allí vio un rastro de pies descalzos, algo más grande de lo normal, y con un dedo totalmente desproporcionado. Carlos había visto también un rastro similar en 1992, pero esta vez las huellas tenían entre ellas una distancia de ¡10 km! Pero no era la primera vez que había testigos del Yeti de Astún: Un testigo oyó gruñidos muy, muy graves, y algo de pelo en un profundo agujero, detrás de un árbol. Un fragmento de su testimonio: “Estaba buscando setas por la parte de atrás de la Raca a media altura por la parte de la Canal Roya cuado oí una especie de gruñidos cerca de donde me encontraba, pero como había mucha vegetación no supe lo que era, pensaba que eran algunos perros sueltos así que me marché hacia la parte mas baja por si acaso me encontraba con ellos,al año siguiente fuí por la misma zona y otra vez oí los mismos gruñidos pero al igual que el año anterior no ví nada, pero me extrañó que los mismos perros andasen por la misma zona un año despues, pero no me atreví a investigar e hice lo mismo que el año anterior, marcharme lo más rápido posible

-X/X/11

El más famoso y conocido de España es el Yeti de Bielsa. Este Yeti es inteligente, pues ha realizado construcciones con árboles. Son varios los árboles que han visto arrancados, y unos km más allá troncos formando una primitiva vivienda, pero enormemente grande, en la que cabría un ser de casi 3 metros. Aquí podéis ver la primera parte de una importantísima expedición que se llevó a cabo, y aquí la segunda. Algunas de las fotos de los extraños hallazgos:

-X/X/X

Los primeros avistamientos del Barmanu, ser de la cultura pakistaní similar a un Yeti, fueron entre los siglos XIV y XV. El primero en investigarlo detalladamente fue un español, Jordi Magraner.  Basándose en los datos de Magraner, en 2011 el Gobierno de Pakistán mandó a una expedición que, por lo visto, averiguó muchísimos datos. El Gobierno Pakistaní prohibió terminantemente hablar de los resultados de la expedición a los exploradores, reclamando que eso era “un secreto que ahora pertenecía al Gobierno“. A pesar de las advertencias, uno de los hombres reveló que habían visto muy claramente a un ser salvaje y peludo, que habían visto al Barmanu. ¿Yeti? ¿Almas? ¿Una versión local del Bigfoot? ¿Humancé?

-5/04/11

Este es uno de los casos que ya hemos comentado aquí: El Basajun. Lo único que añadir, que hay varios equipos actualmente investigando para obtener más datos y fotografías, además de intentar conseguir todas las fotografías que padre e hija tomaron. La entrada: El Basajun, un Yeti del País Vasco.

-X/03/11
Bueno, de este caso también hemos hablado, las misteriosas huellas en la nieve. El enlace: ¿Otros Homínidos en la Tierra?.
Y para terminar el post, las fotos que por fin he encontrado del Extraño Ser de La Noria o, como es más conocido en el Club, el “esqueleto grimosillo”. 🙂
      
¡Brrrrr! ¡Me pone los pelos de punta!

Mala Suerte I: Objetos Malditos

Bueno, voy a hacer una especie de reportaje de 3 posts sobre la mala suerte, el primero sobre Objetos Malditos, el segundo sobre cosas que dan mala suerte y el último y más aterrador sobre seres que son la mala suerte en persona…

Bien, estos son los peores y más espantosos objetos malditos:

-La Piedra Maldita. En 1527, el arzobispo de Glasgow, en vista a los ataques que estaba recibiendo la Iglesia, escribió una maldición en un documento. En 2001, se decidió hacer un monumento en forma de piedra con esta maldición inscrita en él, y la tragedia comenzó: el pueblo en el que se construyó vivía, principalmente, de la ganadería. El año en que puso la piedra, hubo una epidemia que mató a todos los cerdos del pueblo. Durante los años siguientes se sucedieron infinidad de incendios y catástrofes, el índice de criminalidad aumentó en un 85 %… Además, el equipo de fútbol desde aquel fatídico día no ha marcado ¡Ni un solo gol! El Ayuntamiento se niega a aceptar su maldición, y dice que son solo supersticiones. Pero el Ayuntamiento es el único que así lo piensa…

-El Diamante Job. Los antiguos sabios de las culturas griegas, hindúes, babilónicas y mayas creían que los diamantes venían del mismo infierno y, de hecho, Lucifer, el Diablo, tiene un Diamante en su frente. Hay un Diamante en particular que se ha cobrado la vida ya de más de 14 personas. Todos sus propietarios, entre los que se encuentran (o mejor dicho, se encontraron) Luis XIV de Francia, Luis XVI de Francia, su esposa María Antonieta y un sultán turco, han tenido muertes espectacularmente atroces: devorador vivos por una jauría de perros salvajes, asesinando a su mujer y suicidándose después… Se le han hecho ya 5 exorcismos, pero sigue siendo un gran peligro, pues se cree que, efectivamente, proviene del mismo Satán. Actualmente está en museo, en Washington, encerrado en una urna, y tiene 114 kilates. Es espectacular:

-La Mujer de Lem. Es una escultura encontrada en Chipre en 1878, y data del 1500 A.C. Su primer propietario fue un coleccionista inglés, y en 4 años él y toda su familia directa habían muerto. Su siguiente propietario murió con toda su familia a los 4 años también. Fue calificada como maldita y donada al Museo de Edimburgo, y a los 4 años de estar ahí muere el encargado del Museo. Curiosamente, son 4 los arcos de sus orejas y 4 los collarines de su cabeza…


-El Martillo. Este es un objeto, maldito, sobre todo, por la comunidad científica. Se encontró en Texas, en 1934, y data de hace ¡más de 140 millones de años de antigüedad, cuando, en teoría, los humanos solo existieron desde hace 7 millones de años! El Martillo está expuesto en modestísimo museo de Texas, y ningún científico quiere saber nada de él. Ademas, le hicieron un análisis y tiene un 96% de hierro, 2% de cloro y un 1% de azufre, lo cual indica una pureza casi total del metal, para lo que habrían hecho falta unas muy avanzadas técnicas de metalurgia.  ¿Extraterrestres?  ¿Errores científicos? O, quizás, lo que ponía en una inscripción egipcia: “La monarquía descendió del cielo, y nosotros con ella”.  Curiosamente, esta inscripción se descubrió justo 100 años antes que el Martillo maldito. ¿Pura casualidad?

El martillo:

-La Pata de Mono. Es uno de los mas terroríficos relatos de la historia, y desde que W.W. Jacobs lo escribió,  no le pasaron cosas muy buenas… Pero dejemos a un lado el relato, y vayámonos a la realidad… En el Amazonas, una tribu indígena desapareció por una terrible epidemia tras cortarle la pata a un mono, que iban a utilizar para hacer un ritual.  Esto lo contó el único superviviente, que ese día no había estado en el poblado. El era el único que estaba en contra del ritual de toda su tribu. Si, puede que solo quisiese llamar la atención, pero… No era el primero. El Gran Kan, en uno de sus caprichos, exigió una infusión con miembros de mono, lavanda y menta; que según el representaban la selva, la elegancia y la pureza. Los hombres que estaban en la sala en la que se preparo la poción murieron todos, de tres en tres, año tras año. El Gran Kan murió de la impresión, pues en la sala se encontraban sus mas fieles súbditos. Varios campesinos juraron ver ese día a un mono cojo saltando entre los árboles. Puede que solo fuese una casualidad, pero… Tras un infarto, el bibliotecario de la primera biblioteca en adquirir el relato de Jacobs, murió al recibir el libro. Aquí… ya es mas difícil creer que son solo casualidades…

Si queréis leer el relato on-line, aquí lo tenéis:

http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/ing/jacobs/pata.htm

lapatademono_3

-El Cráneo del Destino. Se encontró en las ruinas mayas de Belice, y se han encontrado otros similares, pero ninguno tan sorprendente como este. Esta hecho de cristal a tamaño natural, y pesa 5 kg. Y ahora lo mas alucinante: incluso observándolo con un potentísimo microscopio electrónico, no han encontrado ni una sola marca, lo cual es imposible si estuviese hecho a mano, y casi imposible si se hubiese utilizado una maquinaria de última generación valorada en miles de millones que tan solo se pueden permitir un par de multinacionales en todo el mundo.  Hay muchas teorías, pero ninguna demasiado convincente. La foto de uno de los más grandes misterios del mundo:

-“Los Niños Llorones”, de Bruno Amadio. Para acabar, lo más espantoso de todo… O, por lo menos, de lo más horrible… En los 70, se pusieron muy de moda poner en las casa cuadros de niños llorando. Su pintor era el misterioso Bruno Amadio, que, por lo poco que se sabe, se cree que era italiano. Bruno vendió su alma al diablo a cambio de que sus cuadros gustasen a la gente. Bruno había pintado a esos diez niños de un orfanato que a los pocos días que estuviese allí el pintor se incendió misteriosamente, cobrándose la vida de los 10 pequeños y sus cuidadores. Son casi infinitos los testimonios de que en las casas a donde llegaron esos cuadros eran incendiadas misteriosamente con todo el edificio, y lo único que conseguían rescatar eran siempre, siempre, los cuadros, sin poder salvar nunca ninguna vida. Los cuadros, curiosamente, aún permanecen intactos tras tantos incendios. Un forense estadounidense investigó y cree que los cuadros fueron hechos de los cadáveres de los niños, y no cuando aún estaban vivos…

Os veo en la segunda parte del Especial de Mala Suerte… ¡Muahahaha!

Pinkie, la del armario amarillo

by_FreakyDarlingx 

Es, posiblemente, la Leyenda Urbana menos conocida. Es, sin duda alguna, la más terrorífica. Pero… empecemos por el principio.
Un día de lluvia, una estudiante, tras tener una pelea con unos estudiantes de cursos superiores, estaba huyendo de ellos, que la perseguían. Pero resbaló, y, tras una fatal caída, los veinteañeros la cogieron y la encerraron en el armario más pequeño y extraño del colegio, el armario del bedel, que era muy conocido en todo el centro por su peculiar color: era un armario de color amarillo chillón. Todo ocurrió muy rápido, de forma que el bedel no se dio ni cuenta. La chica sangraba, y las heridas le dolían tanto que no podía ni hablar. Siguió en esa agonía hasta el día siguiente, cuando a encontraron muerta, bien porque se había desangrado, bien por asfixia, o bien por unas extrañas marcas en la vena yugular…
Curiosamente, al día siguiente, uno de los matones se cayó por las escaleras y se dio en la nuca. Intentaron de todo, pero en vano: estaba muerto. Al día siguiente, que, casualmente, era Martes 13, dos de los matones fueron secuestrados en un callejón de los barrios bajos, y nunca se volvió a saber de ellos. Quedaba tan solo uno: el más bruto, el más salvaje. Últimamente había tenido un par de pequeños percances, pero nada importante. Tuvo que pasar un año entero, hasta el siguiente Martes 13, para que ocurriese: un brutal accidente de coche lo mató, junto a su novia y a su padre. Semanas más tarde, la madre se suicidó.
El bedel acabó dimitiendo. Oía ruidos, veía sombras frías y oscuras, y, de vez en cuando, cuando se quedaba algún rato mirando hacia el armario, acababa sumido en un profundísimo sueño. Desde aquel día, no pudo volver a mirar a nada que fuese de ese color maldito para él, el amarillo. Se cree que por eso en la ópera y el teatro, el amarillo da mala suerte.
Pinkie, que así se llamaba la joven, falleció por una brutal pelea debido a  un mísero pintalabios… un pintalabios rosa. Se lo habían quitado para burlarse de su nombre, pero la broma terminó en tragedia.
Pinkie no está muerta. Está vivita y coleando. Bueno, más que coleando, sangrando.
Si en un Martes 13 vas completamente vestido de amarillo y abres un armario sin nadie alrededor, se te aparecerá Pinkie y será tu amiga. Si un Martes 13 llevas alguna prenda rosa y abres un armario sin nadie alrededor, Pinkie te meterá en el armario y te matará, para que sepas lo que le dolió la, no me atrevo a llamarla así, “broma” del pintalabios rosa. Y pobre de ti si en un Martes 13 te ríes de su nombre o de cualquier otra cosa rosa y estás cerca de un armario, porque entonces, te matará y te engullirá…

Si te ocurre alguno de estos incidentes con Pinkie, no serás el primero… ni el último en caer en sus garras.

 

Berenice, de E. Allan Poe. Adaptación.

Padezco una terrible enfermedad. Me llamo Agaeus, y, como acabo de indicar, tengo una fatal enfermedad. Me paso horas, días, noches enteras observando los más comunes objetos: una lámpara, un libro… Con los más triviales sucesos, me sumo en una especie de meditación intensa y permanente, de la que me es extremadamente difícil salir.

Vivo, o mejor dicho, vivía, con mi prima, Berenice. Ella era alta, esbelta, ágil, positiva, aventurera… Hasta que cayó sobre ella una especie de epilepsia, que con frecuencia la dejaba en una especie de trance, estado semejante al fin de su existencia.

Esta enfermedad avanzaba rápidamente,  hasta el punto de que yo no reconocía a mi prima ni física ni mentalmente. Los días encerrados en la biblioteca que había pasado yo, eran ahora de ella. Sus rubios cabellos eran ahora negros como el azabache. Su presencia era ahora fantasmal y gélida, y mi corazón, que tan prendido estuvo de ella, ahora la evitaba. Sus ojos parecían no tener pupilas, y sus labios parecían haber encogido. Lo único que no habían cambiado eran esos embelesadores dientes. ¡Oh, esas perlas eran pureza, placer, devoción! Verlos era como sumirse en un universo paralelo, misterioso y fascinante. Eran más blancos que las nubes, que las túnicas de los ángeles, ¡Que la luz misma! ¡Los dientes, oh, sus maravillosos dientes!

Entonces, me sumí en una de mis espantosas y largas meditaciones, hasta que un grito de horror me sacó de mi letargo. Me dirigí a la biblioteca, y una criada me informó de que, tras un fuertísimo ataque de epilepsia, Berenice ya no estaba entre nosotros.

Caminé hacia la sala de la despedida, para ver lo que quedaba de mi prima. Casi todo el cuerpo estaba con vendas, y una le sujetaba la mandíbula, que se había partido en dos.  Pero lo que seguía intacta era su blanca, resplandeciente y espantosa dentadura.  Salí corriendo de allí, y me desperté a medianoche, sentado en una silla de la biblioteca.

Entró en el cuarto, tembloroso,  criado.  Yo no recordaba absolutamente nada, y a mi lado había una pequeña caja perteneciente al médico de la familia.

Tras un breve espacio de tiempo, el criado, con una voz entrecortada y casi ininteligible, me informó de un grito salvaje que había turbado el silencio de la noche. A continuación, me susurró con un tono espeluznante algo de una tumba profanada, de un cadáver envuelto en la mortaja y desfigurado, pero que aún respiraba, aún palpitaba, ¡Aún vivía!

Después, señaló mis ropas: estaban manchadas de barro y sangre. Luego me cogió la mano: tenía sangre y trozos de uñas humanas. Detrás de mi silla, había una pala. Con un grito, agarré la caja, pero no pude abrirla. Con el temblor de mis manos, se cayó al suelo y se rompió en mil pedazos, y entre estos, cayeron también unos instrumentos de cirugía dental y 32 blanquísimos dientes.

Berenice