La dulcísima niňa durmiente

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Escultura en mármol. Representa a una niňa de 2 aňos que falleció en Enero de  1844. La escultura fue realizada por el artista Carlo Marochetti (1805-1867).
La pieza se encuentra en la Galleria Civica D’Arte Moderna e Contemporánea de Turin, Italia.

Carpe Noctem, corazones nocturnos

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La balsa de la Medusa

La Balsa de la Medusa (1819)  de Théodore Géricault

La Balsa de la Medusa (1819) de Théodore Géricault

En 1816, la fragata Medusa comandando varios navíos, partía de Francia destino a Senegal. La arrogancia de su capitán el  Vizconde Hugues Duroy de Chaumereys, empeñado en llegar el primero, unida a su incompetencia, hizo que el barco se desviase de su rumbo y acabase encallando en un banco de arena frente a las costas de Mauritania.

Los 6 botes de la fragata no eran suficientes para las 400 personas embarcadas  por lo que se decidió construir una rudimentaria balsa donde 146 personas se apiñaron arrastrados por uno de los botes con la intención de llegar a las costas africanas distantes unos 70 kilómetros.

Pero muy pronto el capitán decidió dejar a los náufragos de la balsa abandonados a su suerte. Comienza aquí una terrible experiencia colectiva humana: desesperados, hambrientos y sedientos, se produjeron matanzas donde los más débiles perecieron, unos comieron de sus compañeros muertos y bebieron su sangre, unos se arrojaron al mar ante el espanto y la locura y otros simplemente murieron o se dejaron morir de hambre. Cuando 13 días después la nave Arqus  de forma completamente casual encuentra la balsa,  sólo habían sobrevivido 15 hombres.

Théodore Géricault (1791-1824) alcanzó fama internacional con esta obra de gran formato que se considera una de las grandes del romanticismo francés. Si algún día vais por el Museo del Louvre en París no dejéis de admirar este cuadro, quizá, sólo quizá, podáis sentir el horror de hace casi 200 años.

La Dama Muerte

Mirad qué maravilla se esconde en una pared de la calle Huertas (el callejón que une San Andrés con Durán Loriga)

“Es cosa tan pequeña nuestro llanto;
son tan pequeña cosa los suspiros…
Sin embargo, por cosas tan pequeñas
vosotros y nosotras nos morimos”

Emily Dickinson

Sta. Mariña Dozo Misterio y Belleza, por Emma

Declaradas Monumento  Histórico Artístico en 1943, las Ruinas de Sta. Mariña son los vestigios de un antiguo templo de estilo Gótico, que fue abandonado en el s. XIX.  Situadas en el maravilloso  pueblo de Cambados, albergan uno de los más bellos cementerios. Sus tumbas invaden sin ningún tipo de orden todo el recinto, llegando incluso a adentrarse en el interior de la iglesia. El poeta Álvaro Cunqueiro lo llegó a describir como: “…el más melancólico camposanto del mundo”, y dijo de sus ruinas que: “… los arcos de Sta. Mariña están ahí para sostener al viento”.

Yo lo he visitado por diferentes motivos y considero que posee una gran capacidad sugestiva. Consigue acentuar tus sentimientos y hace aflorar otras sensaciones, produciendo un gran sobrecogimiento.

He oído en diferentes ocasiones que si te encuentras delante del altar, cuando todo está en calma,  puedes escuchar voces del más allá. Siempre había pensado que se trataba de leyendas,  que los mayores nos contaban para causarnos miedo y evitar que fuésemos solos al cementerio. Pero he encontrado algo que me hace replantearme muchas cosas,  aquí os dejo una psicofonía captada en Octubre del 2010. ¿Tendrán razón los ancianos del lugar?

No pude resistir la tentación y recientemente, he estado   par allí para investigar in situ. Os dejo algunas fotos para que podáis observarlas con detenimiento, seguro que en las tumbas reconocéis alguna ornamentación funeraria que ya hemos visto en San Amaro.