Amuletos I

Antes que nada, tengo que decir que espero que os guste mucho este post, porque aunque solo sea simbólicamente, es muy importante para todos nosotros. Este es nuestro post #150. Y no, no he puesto ningún cero de más: por increíble que parezca, llevamos ya 150 historias, relatos, noticias, recuerdos… y parece que aún fue hace unas cuantas semanas cuando empezamos a escribir aquí.

Los amuletos son algo tan antiguo como la humanidad; siempre hemos tenido algún talismán, piedra o pata de conejo en el que hemos confiado, que de alguna forma nos protege o, simplemente, nos trae buena suerte.

Los amuletos en Galicia. 

Es muy habitual que provengan de animales u otros seres vivos, incluso de una persona querida (desde un mechón de pelo hasta un colgante con dientes de leche) o que estén asociados a lugares en concreto.

  • Cuernos de Vacaloura (Ciervo volante)

Las pinzas de este insecto fueron muy utilizadas (y lo siguen siendo) como amuleto para defenderse contra brujas y otras presencias malignas, además de otorgar fuerza y salud a personas de constitución más bien frágil o enfermiza.

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  • Los cinco “Sanandreses” o Roscas do Santo

“A San Andrés de Teixido vai de morto que non vai de vivo”. ¿Cuántas veces habremos escuchado ese refrán? Pero, cuando se va, no se vuelve con las manos vacías: no existe producto más típico que los cinco Sanandreses: figurillas elaboradas por los artesanos locales. Se dice que el que los tenga consigo, nunca estará desamparado. Pero siendo aún más concretos, estos son los cinco:

La Mano: por el trabajo y el sustento.

La Barca: para los viajes y los negocios.

El Santo: por la salud y la buena convivencia.

                     –El Pensamiento: por los estudios, las pruebas y el buen sentido.

Este último se considera el más útil de los cinco, ya que también es de gran eficacia contra envidias y maleficios.

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  • Amuletos del mar

No existe nada más vinculado a los gallegos que el mar.  Desde siempre, ha sido el origen de cientos de leyendas, maldiciones y, por supuesto, amuletos. Aquí algunos de los más populares:

Caballito de mar: allá por el siglo XVII ya era un elemento inseparable de todo jinete; se decía que protegía de las caídas y que daba fuerza y agilidad al caballo y al jinete, además de prevenir contra entidades malvadas, enfermedades, sortilegios y todo tipo de accidentes.

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La concha de vieira: símbolo del Camino de Santiago, se dice que trae a su portador la pureza y la sabiduría, además de reforzar el espíritu. Cuentan las leyendas que si empiezas y acabas el Camino con la misma vieira y luego la lanzas a una fuente, tendrás tantos años de suerte como días hayas caminado.

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Algas: si la marea te trae un alga verde, significa que resolverás tus problemas con éxito. Si te trae un alga roja, siempre que la lleves contigo serás afortunado. Si lo que te trae es un alga marrón (parda) os traerá salud a ti y a tu familia.

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  • Pirita

En Galicia también ha habido siempre tradición de minería, y a pesar de que hay decenas de rocas y minerales que se dice que traen suerte, la más popular es la pirita. El “oro de los tontos” es también conocido como “la piedra de la casa”, pues se dice que aporta paz y bienestar en el hogar. Muchos menciñeiros la empleaban también contra infinidad de males: gastritis, gases y, de hecho, cualquier problema que tuviese algo que ver con el aparato digestivo en general, además del aparato circulatorio.

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De plantas y amuletos.

Desde el mito global del trébol de cuatro hojas hasta plantas medicinales, nunca ha estado de más llevar algunas hojitas de laurel en el bolsillo…

  • El Trébol de Cuatro Hojas

Posiblemente el amuleto más globalizado, símbolo de los irlandeses, e incluso de la buena suerte en general. Pero no surte ningún efecto si es comprado, regalado o no es encontrado accidentalmente, ya que son extremadamente difíciles de encontrar: por cada árbol de cuatro hojas, hay 10.000 tréboles de tres hojas. Según la leyenda irlandesa, cada hoja o foliolo tiene un significado:

  1. La primera es para la esperanza.
  2. La segunda, para la fe.
  3. La tercera es para el amor.
  4. Y por último, la más especial de las cuatro, (obviamente, la cuarta), para la suerte.

Cuenta también la leyenda que si encuentras un trébol con un número de hojas mayor que tres (el récord es uno de 21 foliolos) e impar, te traerá mala suerte si no lo arrojas al río o arroyo más cercano.

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  • La Menta y la Hierbabuena

Estas dos plantas, bastante similares entre ellas, se han utilizado durante siglos en Europa y zonas de América como protector ante los malos espíritus, además de ser muy populares en la Edad Media por sus propiedades curativas. Son muchas las leyendas de jóvenes que se adentran en el bosques repletos de brujas y demonios, y que cuando todo indica que van a perecer bajo alguna fuerza maligna, sacan un puñado de menta o hierbabuena y lo lanzan contra la criatura, que huye abrasada o, simplemente, cae bruscamente al suelo. También los de niños convalecientes que al masticar unas hojas de hierbabuena mejoraban inexplicablemente. Entre otras cosas, se decía que si regalabas un ramillete de hierbabuena en flor a una dama, esta se enamoraría perdidamente de ti. De hecho, aún se cultiva en numerosos pueblos o aldeas, como regalo de bodas o de cumpleaños… o como sabroso medicamento.

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  • La lavanda

Un simple saquito de lavanda en el bolsillo es algo tan mágico como pocas cosas hay en este mundo. Desde tiempos inmemoriales, ancianos menciñeiros o sabias viejecitas han transmitido el potencial de esta planta a nuevas generaciones, e incluso en plena ciudad no son pocas las señoras que no llevan un par de ramitas de lavanda en una bolsita de tela escondida en el fondo del bolso. Amor, salud, felicidad, paz con uno mismo… no son precisamente pocas las propiedades que se le atribuyen a esta planta. Su aroma espanta a las polillas, lo cual, además de ser muy útil, le ganó la cualidad del bien, pues en algunas culturas estos animalillos estaban asociados a las brujas, los maleficios, y el mal en general.

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-Amuletos del mundo.

No para acabar, porque al fin y al cabo este post es un comienzo de otros tantos que vendrán, de amuletos o talismanes, y porque vendrán otros 150 posts, y quién sabe cuántos más… os dejamos con una selección de algunos de los amuletos más conocidos y globales; además de algún que otro de otras culturas completamente distintas a la nuestra.

  • Herradura

Posiblemente sea, junto al trébol de cuatro hojas, el amuleto más globalizado actualmente. Colocado en la puerta de las casas desde hace siglos (costumbre que aún se practica en la actualidad en muchísimos pueblos de todo el mundo occidental) para atraer la suerte y la prosperidad al hogar. Hay quienes aseguran que es el amuleto más antiguo existente que aún continúa siendo utilizado y gozando de una gran popularidad en muchas zonas del mundo. Las opiniones están bastante divididas: hay lugares -la mayoría- donde esta se coloca hacia arriba, simbolizando la captura de energía del cielo; mientras que en otros se asegura que debe ser colocada boca abajo, pues sino no tiene ningún efecto.
En lo que sí que se coincide es en que, además de traer suerte, hace más positivo y sano a su portador, además de proteger a su familia.

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  • Pieles de Serpiente y Serpientes en Formol

Quizá aquí las serpientes no tengan una muy buena fama aquí debido a su veneno, pero en muchas zonas de Asia son animales cuanto menos, sagrados. No son pocos los países en los que, en la estancia central de las casas ricas, hay un bote (o varios) con serpientes en formol. Se dice que traen la paz al hogar, así como la armonía entre los miembros de la familia. También son muy apreciadas como amuletos y talismanes en diferentes zonas geográficas las pieles de estos reptiles. En la cultura celta, eran muy empleadas para hacer bolsitas, y llenas de semillas de peonías para espantar a los llamados “vampiros psíquicos“, criaturas con apariencia antropomórfica que, se decía, chupaban la esencia de las personas, debilitándoles incluso hasta la muerte. En numerosas tribus indígenas americanas, se utilizaban las pieles de serpiente (preferiblemente las de serpiente de cascabel, pues esta hace sonar el cascabel cuando va a atacar) para espantar a los malos espíritus y a las personas envidiosas o con malas intenciones además de, por supuesto, proteger a su dueño.

En la cultura clásica, estaban asociadas a la salud y es que, de hecho, no eran pocas las personas que llevaban pulseras o collares de piel de serpiente. Hay leyendas que incluso apuntan a que están relacionadas con la inmortalidad, la vida infinita, en ocasiones representada por un uróboro (serpiente o dragón comiéndose su propia cola), que ha sido interpretado de cientos de formas durante los últimos tres milenios. También los médicos de la Antigua Grecia confiaban plenamente en las propiedades curativas de la serpiente, hasta el punto de que el símbolo de los farmacéuticos es la llamada Copa de Higía, una serpiente enroscada alrededor de una copa; y el símbolo de los médicos es la Vara de Esculapio, una serpiente entrelazada alrededor de una vara larga.

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Piel de Serpiente

  • Pata de conejo

Otro amuleto popular como el que más desde hace siglos es la pata de conejo. Se dice que, en en el centro de la Europa pre-cristiana comenzaron a difundirse historias de personas que eran mágicamente sanadas de gota, calambres y otros reumatismos al ser frotada sobre la zona afectada una pata de liebre, animal entonces temido al mismo tiempo respetado. La superstición siguió extendiéndose por Europa del Este, llegando incluso a Asia. Conforme pasaba el tiempo, y la magia y hechicería se hacían cada vez más populares, comenzaron a venderse en comercios especializadas patas de estos animales. Pero con la entrada del cristianismo en Europa, esta costumbre se declaró pagana. Con la entrada en masa de los conejos en el Viejo Continente, se reforzó la superstición y, al ser mucho más fácil de conseguir la pata de conejo que la de liebre, poco a poco esta última cayó completamente en el olvido , y la fama de la pata de conejo subió como la espuma, hasta el punto de que en la Edad Media, muchos reyes y nobles pedían patas de conejo para regalarse entre ellos, o simplemente como prevención ante el mal de ojo u otros entes malignos. Se puso muy de moda entre las mujeres de la nobleza maquillarse con una pata de conejo, costumbre aún practicada por actores en distintas partes del mundo. Los conejos siempre han simbolizado entre otras cosas la fertilidad debido a su capacidad de reproducirse a un ritmo vertiginoso, así que también se decía que era muy útil para aumentar la fertilidad . ¿Por qué el pie y no otra parte del cuerpo? Pues muy sencillo: el pie es símbolo de potenciapoder y fuerza en muchas culturas, tanto occidentales como asiáticas. Las leyendas aseguran de que no tiene ningún efecto sobre su poseedor si no se cumplen ciertas características:

  • Para que sea un poderoso talismán (además de dar suerte, protege) y no un simple amuleto, el conejo debe ser matado por un hombre bizco en una noche de luna llena .
  • Debía de ser la pata izquierda trasera, pues se creía que las patas traseras tocaban antes el suelo que las delanteras.
  • Así como la pata debía ser la izquierda, también debía ser llevada en el bolsillo izquierdo.
  • El conejo debe estar completamente sano, caso contrario se le transmitirán los males del conejo a su portador.

Pata de conejo de la época victoriana, con detalles de plata.

¿Y tú? ¿Tienes algún amuleto? Pronto, más posts de amuletos y muchas sorpresas. 150 por lo menos. 🙂

EXCLUSIVA: Muñecas de porcelana en la C/ Fernández Latorre,

Te lo advierto, estimado bloguero: si tienes los nervios sensibles, si eres fácilmente (o no tanto) impresionable, si esta noche quieres dormir, te lo advierto, no sigas leyendo. He de añadir también antes de empezar que todos y cada uno de los hechos aquí relatados son totalmente verídicos, como comprobarás en breve.

Era una tranquila tarde de finales de Mayo. Había hecho un día bastante soleado hasta las cuatro o las cinco, pero entonces se empezó a nublar toda La Coruña. Con este tiempo, lo mejor que se le ocurrió a mi madre fue irse de compras. Cogimos el coche y fuimos hasta la C/ Fernández Latorre, aparentemente una calle normal y corriente como otras tantas. Pero cuando, tras haber entrado en prácticamente todas las tiendas de la calle, bajamos por una pequeña callejuela hacia la calle paralela, el horror se adueñó de mis ojos: delante de mis narices, en un cubo de basura con la tapa entreabierta, había una muñeca, aparentemente de tela, que tenía varios miembros arrancados, entre ellos un ojo que estaba tirado en el suelo, además de varios mechones de pelo, también alrededor del contenedor. Además, en la postura en la que estaba expresaba una angustia indescriptible, con ese único ojo de plástico y ese degollado y desmembrado cuerpo. Os dejo una foto sacada con el móvil (solo conseguí sacársela de lado, aunque sigue siendo bastante grimosilla):

Pero no os podéis imaginar mi espanto cuando, en esa misma calle, tres o cuatro coches más abajo, y con una niebla que iba en aumento, me encontré, en el parabrisas de un coche, una de lo más inquietante muñeca de porcelana, a la que le faltaba un zapato, tenía varios roces y magulladuras (especialmente por la parte trasera) y, de nuevo, le faltaban varios mechones de pelo por la zona trasera que alcanzaba a ver. Para colmo, a diferencia de la anterior muñeca, que estaba como ocultándose el rostro, con angustia, esta estaba boca arriba, con un brazo extendido y el otro levantándolo en alto, como implorándole algo a alguien, con los ojos cerrados. Para colmo, justo en ese momento salió un pequeño rayo de sol, que iluminó fuertemente las facciones de la muñeca, especialmente unas manchas rojas alrededor de los ojos, y otras dos en la nariz. Si os fijáis mucho en la foto, podéis ver una especie de pañuelo lila, en el que yo no había reparado cuando la vi. Y por si no me creéis, aquí tenéis estas dos escalofriantes fotos tomadas con el móvil:

Espero que os haya gustado, (aterrorizado ya sé que sí), ¡nos vemos en la próxima Exclusiva 7M!

Firmado,

Grim Reporter

“Fructus Diaboli”

Ocurrió hace relativamente poco. Iba caminando y, de pronto, me fijé en una pequeña bolita roja. Parecía un fruto. Por supuesto, no lo cogí y seguí andando.

Al llegar a casa me puse a buscar fotos en Internet para un trabajo, y me llamó la atención una foto. Pinché y, efectivamente, era el fruto que me había encontrado. Seguí buscando y, al fin encontré su nombre: Fructus Diaboli.

-¡Qué curioso! -pensé.

Ponía, además, que era extremadamente difícil de conseguir, y que debía su nombre a que, antiguamente, las brujas lo utilizaban en sus misteriosos aquelarres. Además, decía que no se sabía aún, debido a su escasez, de que planta provienen. Lo que leí a continuación me dejó completamente paralizado: dicen que si alguien coge uno del suelo, se convierte en una criatura diabólica, amorfa y de un rojo más intenso que el del propio infierno.

Aliviado por no haberlo cogido, cerré el portátil y me me puse a leer. Cuando abrí el libro, comencé a sangrar por el dedo pulgar. Juraría que el papel no me había ni rozado el pulgar, pero me puse una tirita y continué mi lectura. Me quedé dormido y, soñando, vi a una criatura roja y deforme, que devoraba sin cesar esas extrañas bolitas color carmesí.

Cuando me desperté, me dolía la pierna. Me subí el pantalón, y tenía un arañazo que me atravesaba toda la pierna, que a los pocos momentos comenzó a sangrar. Pero no me dio tiempo a reaccionar: un suave cosquilleo en la nuca, sangre brotando de todo mi cuerpo. Mi abdomen brotó en sangre, ¡sangre y más sangre! Poco a poco, mi cuerpo se iba cubriendo del siniestro líquido rojo. Con el poco aliento que me quedaba, grité: ¡SOCORROOO!

Pero era demasiado tarde: me estaba encogiendo, me estaba volviendo completamente rojo, ¡Me estaba conviertiendo en un Fructus Diaboli! ¡Oh, pobre de mí! ¡Por qué! ¡Por qué no habría acabado de leer aquella página! Acababa diciendo:

Cuenta también una leyenda que los que ven uno de estos frutos y no los cogen, tras una dolorosa y sangrienta transformación, se convierten en uno de estos frutos, y de ahí que no sepan de qué planta procede.

¡No es el fruto de ninguna planta! ¡¡Es el fruto de la más diabólica de todas las maldiciones!!

La Tierra, algo más que nuestro planeta

Es nuestro hogar, nuestro planeta, en donde vivimos, pero… ¿Es algo más que eso? ¿Puede que esté viva? ¿Que ella también se alimente, de alguna forma? ¿Es posible que esté hueca? ¿Que por ella fluyan extrañas energías, las que la mantienen viva?

En primer lugar, hablaremos de la teoría de Gaia.

Esta teoría, surgida en los años 70, habla de que la tierra es un único y primitivo ser viviente, algo así como los seres primigenios de Lovecraft, que nos creó a todos, por eso estamos aquí. Es un ser que se alimenta de los propios seres que creó, cuando mueren. Tan sumamente inteligente que ha podido crear su propio mundo, sus propios seres vivos, que viven en una total simbiosis con ella. Y no solo eso, sino que también puede autoregularse, y conectar, de algún modo, todos los procesos, tanto físicos y biológicos, que ocurren en ella y sus habitantes.

Pero, apartándonos de términos tan científicos, vamos a hablar de otra hipótesis, la de La Tierra Hueca o Teoría Intraterrestre.

Esta teoría habla de civilizaciones híperdesarrolladas subterráneas, que pueden vivir incluso en el núcleo de La Tierra. Están a lo largo de toda la corteza terrestre, y, de hecho, se cree que viven en los innumerables túneles del interior de La Tierra, que unen lugares muy distantes, por los que podrían viajar de un lado del mundo a otro en pocas horas. Hay científicos que lo consideran tan solo un mito, sin embargo, otros consideran completamente viable su posible existencia. Sobre el origen de esos extraños seres, hay varias teorías, pero las más comunes y populares son la que remonta su origen a los antiguos continentes perdidos (La Atlántida, Lemuria…), la que defiende que también pueden haber llegado mediante puertas oceánicas o puertas mágicas en el Triángulo de Las Bermudas, Finisterrae (Sí, sí, habéis leído bien, en Galicia podríamos tener una puerta a un mundo subterráneo), Stonehenge… Y por último, la otra teoría habla, como no, de seres extraterrestres, que, mediante cráteres y otras aberturas, mucho antes de la aparición de los seres humanos, y escogieron esos túneles y cavidades subterráneas como hogar. Desde que hay esta creencia, se han visto numerosas aberturas en los polos y similares, pero nunca llegando a demostrarse su existencia.

Mitología africana

Los fon de Benín, una tribu africana, creen en un dios de dos caras, femenino y masculino a la vez, es el origen del universo. Pero al crear nuestro planeta, La Tierra, no pudo cargar con él, por lo que la serpiente mágica Aido-Hwedo tuvo que ayudarle a transportarla. Entonces, aparecieron los océanos, en los que se ocultó esta serpiente. Cuando se mueve, provoca fuertes terremotos y catástrofes naturales. Pero… ¿Y si un día se enfada tanto que se sacude hasta destrozar el planeta entero? Ese era el mayor miedo de cualquier fon, pues entonces sería el fin del mundo… Curiosamente, se encontraron unas pinturas con algo similar a unos números, cerca de uno de sus lugares sagrados. En ella había cuatro caracteres: uno similar a un 2, un clarísimo 0, un difuso 1 y, para terminar un rojísimo 2. ¿Pura casualidad?

Mitología vikinga

Los vikingos creen que un fresno es, por así decirlo, el centro del mundo. En sus raíces está el submundo, en las ramas altas, Thor, Odín y el resto de los dioses, con sus dominios; y entre los dos se halla nuestro mundo, el de los mortales. Una ardilla asciende y desciende por el árbol, transmitiendo noticias al águila posada en las ramas más altas (Odín, el más importante de todos los dioses vikingos) y a la serpiente que se esconde entre las raíces del Árbol del Mundo. (La guardiana de las puertas del Infierno). Además, según los diferentes poblados, creían en unos u otros mundos, que podéis ver aquí con bastante detalle:

Espero que os haya gustado el post, pero, sobre todo, espero que os hayáis quedado con una idea en la que coincidieron durante milenios civilizaciones y civilizaciones: La Tierra es algo más que nuestro planeta.

El libro de San Cipriano y El Necronomicon

Libro de San Cipriano:

El libro de San Cipriano es un extraño libro que se ocupa de temas como la magia o el ocultismo. Escrito por Jonas Sufurino en 1849, era uno de los libros más deseados sobre hechizos y magia en Galicia. Tan ansiado era, que llegó a llevar a muchas personas a la ruina Y locura por no poder conseguirlo.

El uso del libro para desencantar tesoros exigía según la tradición, destreza. Convenía leer con agilidad las oraciones del libro, para que el encantamiento se pudiera cumplir.

Se pensaba que quien poseía el libro de San Cipriano, podía invocar a horribles criaturas como meigas, mouros, gnomos, y otros seres mágicos para que actuaran en su beneficio.

Entre los católicos su sola mención era considerada como pecado, y se cuenta que algunos propietarios de librerías, los mantenían encadenados en una caja. Incluso se pensaba leer el libro hacia atrás atraía la presencia del diablo.

Sus páginas, llenas de ritos y misterios, han sido leídas por cientos personas, con el deseo de adentrarse en el mítico mundo de la hechicería y, como no, para los intenresado en hacerse meigas o mouros, aquí os dejo este enlace, para que vosotros mismos podráis realizar macabros conjuros:

http://es.scribd.com/fraterferchus/d/11785658-Jonas-Sufurino-El-Libro-de-San-Cipriano

El Necronomicon:

El Necronomicon es un grimorio ficticio ideado por el escritor estadounidense Howard Philis Lovecraft.

En 1927, Lovecraft escribió una breve nota sobre la autoría del Necronomicón y la historia de sus traducciones, que fue publicada en 1938, tras su muerte, como Una historia del Necronomicón.

Según H.P Lovecraft, el Necronomicón es un libro de saberes arcanos y magia ritual cuya lectura provoca la locura y la muerte. Pueden hallarse en él fórmulas olvidadas que permiten contactar con unas entidades sobrenaturales de un inmenso poder (los Primigenios), y despertarlas de su letargo para que se apoderen del mundo, que ya una vez fue suyo.

Lovecraft abunda en datos para hacer verosímil la existencia del libro. Por ejemplo, cita como uno de sus compiladores a Ibn Khallikan, erudito iraní o árabe que existió realmente.

Sobre el carácter ficticio del libro, el mismo Lovecraft afirma:

Ahora bien, sobre “los libros terribles y prohibidos”, me fuerzan a decir que la mayoría de ellos son puramente imaginarios. Nunca existió ningún Abdul Alhazred o el Necronomicón, porque inventé estos nombres yo mismo. Luwdig Prinn fue ideado por Robert Bloch y su De Vermis Mysteriis, mientras que el Libro de Eibon es una invención de Clark Ashton Smith. Robert E. Howard debe responder de Friedrich von Junzt y su Unaussprechlichen Kulten…. En cuanto a libros escritos en serio sobre temas oscuros, ocultos, y sobrenaturales, en realidad no son muchos. Esto se debe a que es más divertido inventar trabajos míticos como el Necronomicón y el Libro de Eibon.

Y aunque no sirva para realizar macabros conjuros, os lo recomiendo a todos y aquí os dejo el elance para que lo podais leer:

http://es.scribd.com/doc/32326622/EL-NECRONOMICON