Leyendas urbanas japonesas: Kushisake Onna “La mujer de la boca cortada”.

 

Kushisake-Onna (la mujer con la boca cortada) es una leyenda de la mitología japonesa. Trata sobre una mujer que fue asesinada y desfigurada por su esposo, convirtiéndose en un Yokai, o lo que es lo mismo, un espíritu demoníaco que regresó para vengarse.

La leyenda dice que hace mucho tiempo había una preciosa pero vanidosa mujer que se casó con un samurai. La bellísima mujer era pretendida por muchos hombres y acostumbraba a engañar a su marido. El samurai sabía de las infidelidades de su esposa por lo que un día en un ataque de celos y furia le cortó la boca de un lado a otro mientras gritaba:
¿Piensas que eres hermosa?

¿Quién va a pensar que eres hermosa ahora?
Se dice que desde entonces una mujer con la cara tapada, por una máscara como la que usan los cirujanos, vaga por las calles de Japón. Cuando encuentra a un hombre joven (mujeres según otras versiones) se acerca y les pregunta con el rostro cubierto:
¿Soy hermosa? 
Recordemos que en Japón el uso de máscaras para evitar enfermedades y no respirar el aire contaminado es bastante habitual, por lo que los chicos normalmente al ver sus bonitos ojos y sus suaves rasgos responden que SÍ. En ese momento la mujer retira la máscara dejando al descubierto la horrible hendidura que se extiende de oreja a oreja con una escalofriante sonrisa. Y les pregunta de nuevo:

¿Y ahora? 

Todo aquel que dice que NO, se asusta, grita o muestra el miedo en su cara es atacado por el espíritu que con unas tijeras gigantes les corta la cabeza.

Sí la víctima responde de nuevo que  ”solamente” le cortará la boca de lado a lado para que sufra su misma suerte. En otras versiones si respondes afirmativamente las dos veces la mujer te seguirá hasta la puerta de casa donde te  asesinará igualmente, ya que “kirei” en japonés para hermosa o linda es muy parecido a decir “kire” que significa cortar.

Existen otras versiones en las que si respondes que “Sí” cuando ella se quita la máscara, te dará un brillante y valioso rubí cubierto de sangre y se irá.

Es imposible escapar de Kuchisake-Onna, puedes salir corriendo pero aparecerá frente a ti de nuevo. Hay varias formas de escapar que varían según la versión de la leyenda:

– Puedes contestar con otra pregunta: ¿Y yo? ¿Soy hermoso? Eso confundirá al espíritu que se quedará pensativo dándote tiempo a escapar.

– También puedes llevar dulces contigo y se los tiras o simplemente se los ofreces quedará contenta con el regalo y te permitirá marcharte.

 

10 leyendas urbanas japonesas

 

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La Muelona

Se cuenta que en la época de la colonia llegó una mujer con malos antecedentes buscando riqueza. Era una mujer de clase baja dedicada a vender y traficar jóvenes, ladrona y mentirosa. La mujer llevaba el mismo estilo de vida que en España, engañaba a muchachas y se lucraba con su inocencia, leía las manos , las cartas, tenía embaucado a muchos hombres con las chicas cuando ellos ya no querían ir, los extorsionaba con dinero advirtiéndoles que su familia se enterarían de sus amoríos con las jovencitas. La mujer era tan malvada como bella y lujuriosa; destruía matrimonios, carecía de remordimientos y utilizaba sus encantos para tener lo que quería. Así transcurrieron los años pero empezó a envejecer; desapareció su belleza y en su lugar aparecieron las arrugas, pero su maldad no menguaba.Mas la mujer no se rindió a la vejez: hizo un pacto con el demonio y recuperó la juventud, pero el diablo le otorgó unos dientes y colmillos muy grandes con los que destrozar a los hombres.

Así nació la leyenda de “la muelona”, una bella muchacha que se aparece en las noches, buscando hombres infieles, borrachos, los que buscan aventuras amorosas. Con su sonrisa los atrae, caen en su trampa y después, con su inmensa dentadura los tritura y los devora. Los campesinos dicen que siempre está junto a un árbol viejo , que en la noche se oye el macabro triturar de huesos. Que para protegerse de la muelona tiene que tener una medalla de San Isidro. Que la han visto bailar con esqueletos, y que nadie ha podido resistirse a su terrorífica boca con la que besaba a sus víctimas

Mito del Nahual

El Nahual es un ser mitológico de origen mexicano, que según las creencias de las culturas prehispánicas, corresponde al espíritu de un animal que se encarga de proteger y aconsejar a las personas desde su nacimiento a través de los sueños. Se creía también, que al entrar en contacto con este espíritu primitivo, los hombres podían usar su poder para curar a la gente.

Sin embargo el mito del nahual se fue acercando más hacia el lado negativo, debido a que algunos hechiceros mediante el uso de la magia y pactos con seres oscuros, adquirieron la habilidad para transformase en nahuales, utilizando este don de la metamorfosis para hacer el mal o asesinar personas.

El nahual dejaba su forma humana por un tiempo determinado, para adquirir la de un animal elegido. Algunos simplemente desaparecían y se encarnan en animal a voluntad. Otros se fragmentaban, desprendiéndose de una parte de su cuerpo, de ahí que la mejor forma para acabar con ellos fuera seguirlos y observar donde se transforman, para luego robarle la parte del cuerpo que dejaba atrás, así no podría volver a su forma original y moriría al amanecer. Dicen también que el cuerpo del brujo pude permanecer dormido en su casa, mientras su espíritu vaga en la figura de animal.

Posteriormente a los nahuales, se les culpó de las desapariciones de mujeres y niños, afirmando que se les raptaba para prácticas de brujería y satanismo. No eran necesarios mayores motivos para que la gente empezara a temerles, y que se asustara de cualquier animal que rondaba sus casas, creyendo que se trataba de un nahual, dirigido por algún hechicero para esparcir el mal.

En la actualidad, existen aún muchas regiones rurales en donde se cree firmemente en los nahuales y se toma precauciones para no toparse con ellos.

Mito del Nahual

 

Ayúdame

Una familia acababa de mudarse a una nueva casa cerca del bosque. Es una casa más grande, en un pueblecito tranquilo, los niños tienen sitio para jugar y los padres están tranquilos,… Todos estaban muy a gusto en su nuevo hogar. El padre trabajaba y debía ausentarse de casa una semana de cada dos por motivos laborales.

Una noche, mientras la madre leía en el salón, el hijo mayor no estaba en casa, pero la hija más pequeña ya dormía. Cuando Carlos, el hijo mayor, volvió a casa le comentó a su madre algo que le tenía preocupado de hace días. Y es que llevaba días observando a Caterina, su hermana pequeña, mientras dormía y ésta actuaba de forma extraña por la noche desde que se habían mudado a la nueva casa.

La pequeña hablaba durante su sueño y estaba muy agitada y nerviosa. Su madre no había observado nada, pero dijo que empezaría a hacerlo a partir de ese momento. Cuando Carlos se marchaba a la cama, pasó delante de la habitación de su hermana para echar una ojeada, y la vio sentada en la ventana mirando fuera. Enseguida bajó a advertir a su madre. Subieron los dos y al verla su madre pensó que probablemente la niña era sonámbula. La volvió a poner en la cama.

Pero la historia se repitió noche tras noche y la pequeña niña llegaba incluso a salir fuera de la casa para jugar en la parte trasera de la casa, en el patio.

La madre cada vez estaba más inquieta a causa de su comportamiento y decidió hablarlo con su marido a su vuelta. Ambos propusieron llevarla al psiquiatra y que la tratase. Pero la niña continuaba yendo al patio trasero, a intentar hacer en el suelo agujeros con su pala. Cavaba, cavaba… siempre cavaba sin cesar. Y siempre en el mismo sitio. Los padres llegaron a preguntarle a la niña dormida porqué hacía eso. La niña respondía que alguien le pedía ayuda.

Tras varias semanas viendo a su hija cavar diciendo que oía que la llamaban voces pidiendo ayuda, la familia no pudo más y decidieron cavar ellos en el punto dónde cavaba la niña. Cavaban más y más profundo, intentando encontrar una solución. Y la encontraron. En el punto donde la niña cavaba encontraron la solución al porqué Caterina actuaba así. ¡Encontraron un esqueleto de una niña!
Escandalizados, llamaron a profesionales para hacer una búsqueda y supieron que hacía dos años atrás desapareció una niña en el pueblo. La buscaron durante mucho tiempo pero nunca la encontraron. De una sola vez se habían resuelto ambos interrogantes                     .Relatos de terros

La leyenda de la Patasola

 

Patasola, Patasola, lamento        que vivas sola, pero si te atreves a agredirme yo te cortaré tus muletas, mejor vete y haz maletas”. Es una oración que se debe conocer si se anda de viaje por el Amazonas de Colombia. Pues habita entre la maraña espesa de la selva virgen, en las cumbres de la llanura una temida y diabólica criatura.

Desde hace mucho tiempo en las frías montañas, en los bosques misteriosos de en las selvas encantadas de Colombia. Se dice que existe un extraño ser, medio mujer, medio tronco, luce abundante cabellera de la que cuelgan serpientes de múltiples colores. En su rostro sobresalen ojos de fuego, de penetrante mirada, uno verde como una esmeralda y el otro rojo brillante e intenso como un rubí. Entre sus labios púrpura resaltan sus dientes de diamante y de oro. Sus manos las apoya en el suelo aún estando erguida, parecen muletas para sostenerse y mantener el equilibrio. La Patasola, en vez de pie tiene el casco de un toro o vaca, pie humano o pezuña de oso, siempre al revés. De agresiva actitud y su carácter es más oscuro que el carbón.
Dicen que fue una mujer infiel a su esposo, quien al encontrarla con otro hombre, le cortó la cabeza de un solo machetazo y a la mujer le asestó tremendo peinillazo al cuadril que le bajo la pierna como si fuera la rama de un árbol, luego la tomó, la llevó al centro de la selva y allá la dejó abandonada para que muriera lentamente desangrada y pagara por su infidelidad. Pero por los “decretos del destino,” ella sobrevivió y se transformó en un espanto, su cuerpo sufrió varias mutaciones, su única pierna quedó convertida en las garras de un oso y sus manos se alargaron de una forma grotesca, aprendió a correr y a saltar en una sola pata y cuando lo hace tiembla la tierra.

Cuando un niño se pierde, La Patasola se transforma en una mujer maternal, que le da de la mano, lo arrulla para que se calme, es una gran atrapadora de niños, a los que se los lleva al monte donde los devora dejando solo los huesitos. Cuando es un hombre el que va sólo por el Amazonas, la malvada se convierte en una mujer bellísima que los llama y los atrae para enamorarlos, hasta transformarse en una fiera que le salta encima, le chupa la sangre y termina triturándolo con sus agudos colmillos. En el caso de las mujeres, Patasola imita el sonido del llanto de un bebé, así la mujer, llevada por su faceta maternal, sigue la voz del bebé hasta caer en sus garras.

Hay gente que asegura haberla visto saltando con su sola pata, por caminos, sierras, cordilleras y montes, chorreando sangre de la pata mocha, lanzando lastimeros gritos. Dicen que es el alma en pena de una mujer infiel, que vaga por los montes, valles y llanuras; mujer que deshonró a sus hijos y no respetó a sus esposo.

 

Debajo de la cama

Me encontraba con mis dos hermanos en mi habitación jugando mientras mis padres habían salido a cenar y volverían muy tarde, es por ello que aprovechamos ese tiempo en el que nunca nos dejaban quedarnos despiertos hasta tan tarde para poder divertirnos lo máximo posible.
Yo y mi hermano del medio nos encontrábamos jugando al ordenador, mientras que el más pequeño estaba jugando con una pelota dentro de la habitación, lo cual era bastante molesto debido al ruido que hacía y que frecuentemente tiraba ciertas cosas, es por ello que muchas veces le dije que utilice otra cosa para jugar, pero no me hizo caso, incluso le advertí que le iba a contar un cuento de miedo corto para que de esa manera se atemorice, pero no me hizo caso.
En un momento se le cayó la pelota debajo de la cama, y nos pidió que la saquemos porque tenía miedo, pero nosotros no le hicimos caso e incluso le dijimos que la busque él mismo si quería.
Luego de pasar mucho tiempo jugando a unos juegos que tenía en mi computadora, le pregunté a mi hermano dónde se encontraba el más pequeño de todos, debido que hace tiempo que no lo escuchaba, y no supo responderme ya que tampoco sabía. Le dije a mi hermano que lo vaya a buscar en la cocina y yo lo iba a buscar afuera de la casa, pero al bajar de la silla en donde me encontraba subido pensé que quizás estaba escondido en algún lugar, por lo que me acerque a la cama en donde se le había caído la pelota y sentí un ruido, por lo que supe que era él.
Incluso al pararme al lado de la cama él me espesó a tocar el tobillo del pie con su mano, pensando que me iba a asustar, ya que siempre lo hacía asustar con mis cuentos de terror. Algo que no le presté atención, hasta el momento en que escuché a mi otro hermano que me gritó: “Aquí está viendo televisión en la cocina”. Cuando rápidamente me di cuenta que no había nadie más en la casa, y no supe quién me estaba tocando el pie.

 

 

 

 

Gigantes insensibles merecemos morir

Gigantes insensibles merecemos morir

No sé que sentido tiene que esto envíe. Es dudoso que puedas entender lo que pasa por
nuestras llamémoslas mentes, tan diferentes somos de ti. Más lo es todavía que, de hacerlo, seas
capaz de identificarte emocionalmente con nosotros. E imposible considero que, incluso en ese caso, te sientas movid@ a modificar tu criminal comportamiento. Que aquí ya todos nos conocemos.
Pero ya que sádicamente quieres visualizar nuestro fin, intentaré expresarme en términos
que puedas entender.
A decir verdad, no hago esto porque quiera. Es duro ser franco con tu propio asesino. ¿Qué decirle a quién sabes que te está matando, y que va a seguir haciéndolo pese a cualquier cosa que
expresarle puedas?
Pero es que una vez más, juegas con ventaja. Tú y los que como tú sois me estáis obligando.
El cáncer tanto ha progresado, que ni dueños ya de nuestros pensamientos somos, porque los habéis
vampirizado. De nuestros movimientos, ni te hablo. Y no lo entiendo. Pues, si tanto os interesa lo
que nos ocurre, ¿a qué viene darnos muerte?
No entiendas eso como recriminación. No sé si porque así somos, eternamente -o eso
creíamos- impávidos, o porque a través de vuestro dispositivo nos habéis repetido la idea hasta que
la hemos cristalizado, lo cierto es que asumimos que no otro puede ser nuestro destino. Si no me
crees, relee el título de mi relato.
Así que ese ¿por qué nos estás matando? es tan solo una pregunta fríamente dirigida -se
come el poco frío que nos queda-, de esas que tanto gusta a vuestros técnico-científicos, de esas que
solo buscan ampliar conocimientos, de esas que os han hecho tan supuestamente grandes. ¡Que se
hundan las emociones!
Te chocará saber que me estoy muriendo pero en mi muerte no siento frío. Mas bien al contrario. Y, cosa curiosa, tampoco tengo fiebre, porque mis células no reaccionan contra un
enemigo interno: el calor viene de fuera. Vista así la cosa, casi nos gustaría ser como los
dinosaurios, o mejor como las lagartijas, tan sabias en su pequeñez. Pero no ha dispuesto eso la
Naturaleza.
En realidad, no sé muy bien lo que somos, pues carecemos de formas definidas. Tal vez no
seamos sino la punta del iceberg, pues nos consta, porque lo vemos cada día, que la mortandad afecta a muchas otras comunidades. Y sí sabemos lo que nos espera, porque esta cruel epidemia ya se ha llevado por delante a tant@s de los nuestr@s, que hasta @l más joven se ha dado cuenta. Y no
parece tener cura.
Opera como vuestra lepra.
¿Cómo? ¿No sabes lo que es la lepra? ¡Tonto de mi!. Olvidaba que esa no es una enfermedad de ricos. Doscientos años atrás me habrías entendido. Pero hoy… Ya sé, ya se… El progreso… Se me había olvidado también. Difícil me lo pones entonces, así que a ver.. cómo te
diría… unos segundos mientras encuentro las palabras…
¡Ya sé!. Imagina que la carne de tu cuerpo se va pudriendo por zonas, hasta caerse dejando
un vacío lastimoso. Hoy el extremo de un dedo, mañana la punta de la nariz… Pues esa crueldad es
la que nos estás infligiendo.
¿Que no lo sabías? ¡Venga ya! ¡Pero como voy a creerte si presumes de vivir en la era de la
hiperinformación!. Te lo cuento de todas maneras: mi cuerpo se deshace de a poquitos en un
proceso lento pero aceleradamente inexorable. Y cada trozo que se escinde, lanza un gemido que
prefiero no describir porque me entran ganas de llorar. No sirve de consuelo que vuestro involuntario cómplice le sirva de cuna para su nueva vida, ni que lo arrulle en su caída con un
espumoso chapoteo.
Pero no me entiendas mal. No quiero darte pena. De hecho, ni yo ni los de mi especie tenemos propiamente sentimientos. Recuerda que únicamente estoy traduciendo lo que nos pasa a términos que tú puedas entender. Si así lo pillas mejor, no distinto soy de Pink, el rockero
destrozado en su confortable insensibilidad -es tan agradable el calor…-, aunque la lepra terminalque él padecía fuese de corte moral. ¡Y ahora que lo pienso!, no debo extrañarme por eso, pues al fin y al cabo no soy sino una especie de muro natural.
Quiero que sepas también que un muy viejo compañero de banquisa, que moraba cien kilómetros al sur, se hartó tiempo ha del continuo sufrimiento. ¡Pobrecillo! ¡Toda una vida
queriendo acercarse al Occidente, para acabar huyendo de él! Así que tras lanzar un sentido crac
que a todos conmovió porque supo a grito de combate, se fugó mar adentró una cálida mañana,
dispuesto a no volver. Al poco supimos que había hundido a vuestro Titánic, en una de tantas estériles rebeliones.
¿Perdón? ¿Que cómo un témpano de hielo puede expresar sus pensamientos? Pues porque
una de esas células terroristas que vosotros llamáis equipo técnico-científico me ha conectado un
dispositivo diseñado al efecto. Es otro de esos ingenios por los que sentís perversa atracción, que
renováis continuamente y que no hacen sino fabricar ese calor que ahora nos derrite. ¡Si supierais lo
que duele que con otros grabéis a camara rápida nuestra ralentizada agonía! ¡O que luego lo
visualicéis por grupos mientras con miniaturas de nosotros -también por máquinas creadas refresquéis
vuestros refrescos en cálidas terrazas soleadas durante los apogeos del invierno! ¡O que vengáis a contemplarnos en turismo de supuesto riesgo, cuando los únicos que corremos peligro somos todos cuantos no somos vosotros! ¡O que…! ¡Puajjj, mejor me callo!
Porque además ya solo tengo tiempo para dos deseos. El último, el placentero, no os lo contaré. Total, no lo entenderíais. Mas permitidme que en el penúltimo exprese mezquinos sentires.
Creo que lo merecemos, yo y toda mi moribunda especie: solo esperamos, pues, que se cumplan
vuestras propias profecías, de modo que algún día una de esas máquinas por las que tanto amor
sentís pueda daros jaque mate.

………

Fernando Rosales Naya, profesor de historia en el CPI de Baralla y autor del ensayo ” Huyendo de Occidente”, publicado por la Ed. Zaera Silvar (y lo más importante,un querido amigo), ha escrito esta historia para siniestro disfrute de los miembros del Club de las dos lunas. Que lo gocéis, corazones nocturnos.

LAS LUCES

Esta historia me la contó una chica de unos 16 años, y no le sucedió a ella, sino a su madre, una española que emigró a Alemania para buscarse la vida, teniendo que alquilarse una casa con su joven esposo que apenas tenía comodidades.

Eso sí, tenía visitantes misteriosos.

Al principio sólo eran sonidos, rasguños en la almohada que mantenía abrazada mientras trataba de descansar después de tantas horas de trabajo. Le asustó, cierto, pero mantuvo la calma y pensó que era su propio agotamiento el que la hacía tener alucinaciones auditivas. Los rasguños en la cama no son tan inhabituales ¿no?. Muchos los hemos oído. Son visitantes que quieren comunicarnos que “están ahí también, que no estamos solos”.

La joven vivió con esa extraña experiencia unos días y terminó por acostumbrarse, pero una noche ocurrió algo terrible. Estaba tumbada en la cama, descansando, su marido estaba afeitándose en el cuarto de baño, y de pronto unas lucecitas de un tamaño algo mayor que el de las canicas, blancas azuladas y brillantes, comenzaron a salir de debajo de la cama.

Subieron, ascendieron hasta ponerse encima de ella, y bailaron.

La chica las miró estupefacta, tragó saliva y respiró profundamente. ¿Qué era aquello? ¿De dónde salían? ¿Qué las producía?

Y entonces las luces comenzaron a bailar con movimientos más bruscos, y una poderosa fuerza salió de ellas. La chica notó esa fuerza en puñetazos y patadas invisibles que la golpeaban y estampaban contra las paredes… Gritó, y su marido se cortó con la gillette. Cuando él iba a salir la puerta del cuarto de baño se cerró de golpe.

La joven española emigrante sufrió una paliza que la dejó destrozada, y no pudo hacer una denuncia, porque en qué comisaría de policía iban a escuchar semejante historia sin echarse a reir.

No volvió a ocurrirle porque volvió a España entre lágrimas y terrores.

Durante años jamás contó la historia, y cuando lo hizo, fue para contárselo a su hija -mi confidente-, quien me confesó que su madre no podía hablar del tema sin echarse a llorar y a temblar.

No es para menos. Su hija también lloró al contármelo.

La noche de Halloween

Fue durante una noche de Halloween. Enrique estaba sentado bajo el porche de su casa.
De lejos llegaba la gente del desfile de Halloween. Su casa estaba en el cinturón de una
pequeña ciudad, en una zona alta. Un sendero bajaba desde su vivienda hasta una calle solitaria
que seguía hasta la ciudad. La luna llena iluminaba el sendero y parte de la calle, más allá,
comenzaba una hilera de árboles, y esa parte estaba oscura, entre sombras.
Enrique fumaba su pipa mientras se hamacaba en su mecedora. Lanzaba al aire una bocanada
de humo, cuando desde su posición ventajosa, divisó a un grupo que avanzaba en fila por
la calle. Dicho grupo salía de la parte oscura, donde había árboles.

Siguieron por la calle y doblaron en el sendero que terminaba en su casa.

– ¿¡Pero y a estos que bicho les picó!? – a Enrique no le gustaba que la gente entrara en su
propiedad, y no iba a tolerar a un grupo de disfrazados; a la distancia parecían eso, gente
disfrazada para Halloween. Algunos sí estaban disfrazados, pero estaban muertos; era una
horda de zombies.
Los ruidos que llegaban desde la ciudad, no eran la algarabía del desfile, eran los gritos de
terror de los ciudadanos que eran atacados por los zombies.
Enrique intentaba detenerlos cuando se dio cuenta de lo que eran, fue demasiado tarde.
La horda lo rodeó, se serró sobre él. Entre sus gritos se escuchaba el castañeo de dientes
masticando.
Desde el cielo llegó una carcajada, y delante de la luna, cruzó la silueta de una Bruja,
volando en su escoba.

El vampiro de Silesia

En Silesia, Polonia, un zapatero remendón muy familiar y querido por sus vecinos ,que además gozaba de excelente salud , se quitó un día la vida sin motivo aparente. Su familia lo encontró una tarde del mes de septiembre de 1591 doblado sobre sus instrumentos ; la cabeza girada en un extraño ángulo, el cuello cortado por una de las afiladas herramientas de su oficio y la mano derecha manchada de sangre. Aunque lo negaría más tarde la viuda comprendió inmediatamente que se había suicidado.

La Iglesia católica, cuya fe era en aquella época el credo mayoritario en Polonia, era inflexible en lo que se refería a la salvación de quienes se quitaban la vida ya que al pecar contra Dios que es quien decide el momento de cuando ha llegado el fin de cada persona su alma no subiría al cielo y por ese motivo no podría ser enterrado en suelo Sagrado.
De hecho al visitar los antiguos cementerios de Polonia y los países circundantes se pueden ver tumbas fuera de sus muros donde descansan los restos de los suicidas y las madres solteras; lejos del suelo sagrado pero lo suficientemente cerca de aquello a lo que habían renunciado.

La desgraciada viuda del zapatero decidió que prefería mentir por grave que fuera arriesgar el descanso de su querido esposo sin la bendición del cura, de modo que tapó el corte con el clásico cuello duro que los hombres llevaban en aquella época, y le dijo el sacerdote que había muerto de apoplejía durante la noche.
Dado que el hombre era bastante robusto, algo obeso y bebía bastante, el cura creyò a la viuda cuando le refirió el motivo de su repentina muerte. Así pues el zapatero fue enterrado en el cementerio con la ceremonia que exigía la religión y en medio del afecto de sus vecinos.

Más su alma no recibió descanso; muchos de los habitantes del pueblo afirmaban haberlo visto caminando por la carretera que lleva al cementerio una semana después de haber sido enterrado. No mucho después hubo quienes aseguraron que les había atacado cuando dejaban la taberna para volver a casa ,mordiéndoles la garganta para chupar la sangre.

Aparecieron también varias vacas muertas en los campos de los granjeros a los que el vampiro había dejado secas y la gente del pueblo comenzó a interrogar a la viuda acerca de la muerte de su esposo y aunque reacia, esta confesó el engaňo.
El sacerdote y el alcalde llevaron la cuestión ante el obispo pidiéndole permiso para exhumar el cadáver, el obispo se lo concedió y cuando la tumba fue abierta todo el mundo se quedó asombrado ante el estado en que se encontraba el cuerpo. A pesar de que habían pasado varias semanas de su muerte los miembros del zapatero estaban flexibles y no rígidos, la piel suave, le habían crecido las uñas y el corte en la garganta sangraba como si acabara de hacérselo.
Se tomaron las medidas oportunas: le cortaron los brazos y las piernas, le arrancaron el corazón y lo decapitaron para quemar los restos en una gran pira. Se aseguraron de que sólo quedarán de él las cenizas y la humareda que se levantó era tan pútrida que los habitantes del pueblo vecino se acercaron a preguntar qué ocurría. Finalmente echaron las cenizas al río para cerciorarse de que el vampiro no regresaría.

Antaño se creía que cualquiera que se suicidase, por fuerza se convertiría en vampiro. Esta es una creencia ampliamente extendida por la Iglesia en Inglaterra y en el resto de Europa ya que la persona que decidía su propia muerte no recibía la extremaunción, el rito cristiano del paso al otro mundo. La Biblia es muy clara este respecto cuando dice que la tierra no acepta el cuerpo de un excomulgado, y los suicidas invariablemente eran excomulgados y enterrados fuera del recinto bendecido del cementerio.
Por tanto es lógico que los teólogos asumieran que estas personas no tenían descanso eterno y se convertían en revenants, “no- muertos”.

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Vampiro de Silesia

Vampiros. Anna Szigeth y Anna Graves.
Ediciones Jaguar.

la casa abandonada

Mi prima me contó cierta vez, que, en la casa donde ella vivía pasaban cosas malas, que ella presentía que ahí había algo, algo muy malo. Igual mi tía, que decía que desde que llegó a vivir ahí se sentía intranquila y se enfermaba seguido, que en las noches escuchaba ruidos, como rasguños en la pared, los perros aullaban hasta morir, y a veces cuando mi tía salía a ver qué pasaba, veía la figura obscura de un hombre bajo el zapotal de esa casa. Los perros aullaban al contemplar esa figura, y se retorcían en aullidos de terror. Bueno, así pasaba.
Un día decidimos mi abue, mi hermana y yo ir como de día de campo a la casa de mi prima. Cuando llegamos, el lugar era muy bonito, completamente en el campo, cerca había un riachuelo, mucha vegetación, etc. Desde el momento en que llegué me sentí intranquila, no sé, como que había “algo” en el ambiente que no me gustaba nada. Lo raro era, que era en pleno día, como a las 12 o 1 de la tarde y se sentía un miedo…. una sensación de pesadez.
Recuerdo que jugábamos con las Barbies en los lavaderos bajo una cobacha, entonces mi prima y mi hermana salieron a traer algo y me quedé sola. Empecé a sentir un miedo indescriptible, nunca había sentido algo así, presentía que algo o alguien estaba detrás de mí, viéndome, mirándome, entonces salí precipitadamente, con el corazón en un vilo, porque sentí que si permanecía un minuto más ahí, sola con “eso” atrás de mí íba a ver algo que haría que me muriera de terror.
A la semana, mi prima y mi tía abandonaron la casa porque les contaron que ahí otras personas veían al Diablo, veían como que había un incendio, escuchaban gritos, y muchas cosas más, y alguien más le dijo que los antiguos dueños de esa casa, igual salieron huyendo de algo que los atormentaba, todos los día,día y noche.

La profecía del fénix~The prophecy of the phoenix

 El lago de los dragones ya se hiela,

 los demonios del bosque salen.

Las sirenas caminan sobre la tierra

y aquellas almas que estaban muertas,

despiertan de las profundidades.

 The dragon’s loch is getting cold,

 the demons leave the forest.

The sirens will start to walk on earth

and the ones who once were dead,

wake up from the deepest dephts.

phoenix

Inspirado en La Saga del Fénix, por Malon.