Fidelidad más allá de la muerte

Hoy quiero presentaros otro monumento a la memoria, pero no solamente de un ser humano sino que también inmortaliza a un fiel animal de compañía.
Esta lápida victoriana pertenece a un hombre llamado Thomas Sayers (1826-1765). Está perennemente guardada por la escultura de su perro Lion,animal que además fue el maestro de ceremonias del entierro, y según recogen las crónicas caminó delante del féretro hasta el lugar del último reposo de su amo.

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Fuente de la imagen:Thanatos.net

A los Corazones Nocturnos:

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