Una máscara de momia revela el Evangelio más antiguo

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La máscara donde se halló el Evangelio

 

Una antigua máscara funeraria egipcia, colocada sobre una momia,  contiene la copia más antigua de un evangelio; concretamente se trata de un fragmento del Evangelio de Marcos escrito a lo largo del Siglo I.

Los textos evangélicos más antiguos conocidos datan del siglo II d.C, así  que como podéis imaginar,  que este hallazgo es valiosísimo.

El fragmento de evangelio fue escrito sobre papiro que posteriormente fue reutilizado para fabricar la máscara. A priori, cuando pensamos en máscaras egipcias nos vienen a la mente las de oro que portaban los faraones pero la gente ordinaria debía conformarse con máscaras de papiro o lino, pintura y pegamento. Lo que hoy, comunmente, conocemos como papel maché, vaya.  Y como el papiro también solía ser muy costoso, a menudo se reciclaban trozos sobre los cuales ya se había escrito.

En los últimos años los científicos han desarrollado una técnica que permite que el pegamento de dichas máscaras se deshaga sin dañar la tinta sobre el papel. De esta manera,  se descubren textos como este evangelio, uno de los más perseguidos del mundo.

Craig Evans, uno de los responsables de este trabajo, afirma que están recuperando documentos antiquísimos, de los Siglos I, II y III D.C.  Esos escritos no son sólo religiosos, sino textos griegos clásicos, transacciones comerciales, papeles mundanos y cartas personales.
La copia del Evangelio fue datada mediante el análisis de los otros documentos que se encuentran en la misma máscara. Además se les realizó la prueba del carbono 14,que los situó en el S I.

Desventaja del proyecto

La única desventaja que se puede achacar a este hallazgo único es la forma de realizarlo pues el proceso utilizado permite descubrir nuevos documentos, sí, pero destruye la máscara de la momia, por lo que se ha generado un debate entre los científicos acerca de si este sistema debe seguir utilizándose o no. Pero los partidarios del proyecto lo tienen claro: las máscaras que están siendo destruidas, pero revelan, a cambio, nuevos textos que aportan numerosos datos de la historia de la humanidad. Y como son máscaras añejas pero relativamente vulgares, no estamos hablando de la destrucción de cualquier pieza de museo, apuntan.

¿Qué más misterios esperan ser resueltos, dormitando con su viejo dueño bajo las arenas del desierto o acumulando años en los sótanos de los museos? Estaremos pendientes de cualquier nuevo sorprendente descubrimiento.

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