Witch Hunt

“Los susurros del viento también merecen ser escuchados y, a veces, los mejores oyentes guardan las historias entre silencio y oscuridad”.

Noto cómo los tiempos cambian… me lo han dicho las estrellas.
Y, realmente, los tiempos están cambiando continuamente por cada acto de cada hombre, por cada pensamiento, por todo…

Hermosa noche de luna azul…
Una noche tan bonita no debe ser desperdiciada con palabrería inútil, a veces un silencio vale más que mil palabras y, por ello, os contaré una bonita historia sobre una mujer que no podía hablar, pero en cambio, aprendió a volar.

Si mi memoria no me falla… Ocurrió un siglo o dos tras “El Gran Desembarco”, – otra hermosa historia que no contaré esta noche -, ocurrió en la capital portuaria denominada como Malvadia…

Como era y es de esperar, la fe ciega de los humanos en esa “Diosa” suya es enfermiza y detestable. Si su Diosa pidiera que escalaran el monte Aireón, lo harían sin dudarlo… Estúpido.

Pero su fe no está regida directamente por este “ser”, siquiera han llegado a ver o a contactar con ella, si no que tiene un representante, en esta historia, una sacerdotisa.

En Malvadia hubo un joven adinerado en su día, alto y apuesto que estaba enamorado de una muchacha también muy guapa. Su vida era feliz a pesar de la carencia de palabra de ella, ya que era muda y llegaron a vivir juntos años y años sin que nada los estorbara.
Pero claramente, no todo iba a ser así de bueno siempre.

En aquella época se corría un grave riesgo de morir ejecutado no ser un verdadero creyente o simplemente, por ser sospechoso de cualquier acto sobrenatural.
Por aquellos días, ya se habían relatado en libros seres nunca imaginados a los ojos de los humanos que, con los años, se habían escondido de éstos dado a que habían aprendido a tener cautela con sus armas y trampas. Y, entre las mentiras más engañosas de los libros, estaban las brujas que comían seres humanos con escobas y verrugas; los seres más temidos entre las mujeres de aquellos tiempos.

La sacerdotisa no le había quitado el ojo de encima a la enamorada del muchacho desde su llegada a Malvadia, sobretodo por su falta de palabra y sus eternos silencios que la inquietaban enormemente.

Idayla, creo que era su nombre.

Un día, aprovechando la ausencia de Idayla en la casa del noble, -ya que había salido al mercado-, la feligresa irrumpió en la casa de éste para advertirle de sus sospechas de brujería de la muchacha, y, con ellas, su plan para demostrar si de verdad era una bruja o no.
El joven, horrorizado ante la idea de que su amada fuera un ser oscuro, no dudó en dejarle el asunto en las manos de la mujer; esperando que sus sospechas hubiesen sido erróneas.

Días después, cuando la muchacha salía de la casa, se encontró son un grupo de guardias fieles a la Diosa, que la agarraron ante ojos de la sacerdotisa y de su amado para arrastrarla a la empalizada para la hoguera que situaron en el medio de la Plaza Mayor del lugar.
La muchacha miraba nerviosa al joven mientras era arrastrada, esperando que la ayudase ante aquella injusticia; pero él no respondía más que con miradas de terror mientras caminaba al paso de la mujer de ropajes verdes que la había sentenciado.

La arrastraron y ataron al palo rodeado de madera que alimentaron con brea para un arder más rápido; ante las miradas curiosas y acusatorias, casi tan hirientes como el murmullo de la multitud que se amontonaba para ver su final.
Ella no apartaba la vista de su pareja, que la miraba con más horror en los ojos que ninguna otra persona allí presente; y, sobretodo, de la sacerdotisa. Ella la había condenado a morir de aquella manera.

La mujer de verdes ropajes se adelantó, sin apartar la mirada de las lágrimas que caían por el rostro de Idayla mientras sujetaba su libro sagrado recubierto en cuero.

– “Nos hemos reunido aquí para juzgar a esta mujer.” – Comenzó a decir – “ Todos los presentes hemos visto su maña con la alquimia y la poca gracia en el arte del habla. No sabemos nada de ella: Ni sus apellidos, ni su hogar, ni de dónde es o adónde va. No sabemos nada de ella más que su nombre, y demos gracias a que lo llevase bordado en la capa del día en el que puso los pies en Malvadia, porque si no, tampoco sabríamos ni eso sobre ella.
Idayla. Te he estado observando todo este tiempo, y con cada segundo, mis sospechas sobre tus artes oscuras son cada vez más fuertes…

¡Por eso mismo…! ¡Por eso os he reunido aquí, ante ojos de la Diosa para que nos guíe ante una respuesta concreta! ¿¡Es esta mujer una bruja!? ¡Que ardan las llamas, que se eleven hasta el cielo tragándosela consigo! ¡Si muere, que la Diosa la acoja en sus senos, pero, si escapa…” – Hizo una leve pausa antes de señalarla- “… Arderás en el mismísimo Hades cuando una lluvia de flechas se cierne sobre ti! ¡¡PRENDEDLA!!”

Las lágrima de la muchacha iban en aumento. Si hubiera tenido voz, hubiese suplicado piedad tanto como se lo hubiera permitido el cuerpo, pero no podía. Los guardias comenzaron a rodearla, preparando los arcos mientras que otros dos prendieron la madera bañada en brea desde dos extremos opuestos de la fogata.
Y, las llamas, comenzaron a ascender con el cántico de la feligresa:

– “ ¡PENITENZIAGITE! ¡PENITENZIAGE! “- Arrepiéntete, arrepiéntete. – “ ¡OPUS TRANSIT IN OTIUM! “ – La dedicación se convirtió en olvido – “¡PENITENZIAGITE! ¡PENITENZIAGE! “ – Arrepiéntete, arrepiéntete. – “ LA MORTZ EST SUPER NOS! “ – La muerte te cierne sobre nosotros.

El fuego ya rozaba la delicada piel de la chica.

– “ VIRTUS MIGRAT UN VITIM “ -Tu virtud se vuelve vicio- “ NUNC CUNCTA RERUM DEBITA “ -Ahora las cosas son como deben- “EXORBITANT A SEMITA”- Enloqueció y perdió el buen camino- “ ¡PENITENZIAGITE! ¡PENITENZIAGE! “- Arrepiéntete, arrepiéntete- “ LA MORTZ EST SUPER NOS! “ – La muerte te cierne sobre nosotros.

Y, cuando las llamas estaban en su punto más culminante, la plegaria muda de la sacerdotisa se vio interrumpida por un grito. El grito más aterrador que pudieran haber oído jamás. Un grito proveniente de las llamas.
Las mismas llamas de las que emergieron una figura gigantesca negra.
Muchos gritaron, otros huyeron, otros se desmayaron mientras las enormes alas batían fuerte para ascender, escapando de las figuras rojizas danzarinas que habían herido la piel de la muchacha.

Y, sin olvidar la mirada aterrada de la única persona que había amado, se perdió en el inmenso cielo azul de Malvadia para no volver jamás.

 

 

Anuncios

5 Respuestas a “Witch Hunt

  1. Terrorífico. Saber que esto que narras fue real hace apenas unos siglos (hoy en África sigue habiendo aldeas donde se exilia a las “brujas”) hace que este relato me acongoje más.Es muy visual, como el de Sombras, porque lo adornáis con los adjetivos exactos.
    Y el final es soberbio. No me lo esperaba, sorprendente y con mucha fuerza. Felicidades Aitana/Malon. Estoy flanqueada por unas escritoras que me hacen palidecer, y me encanta.

  2. Idayla tenía poca gracia en el arte de la palabra, la que a ti te sobra en el arte de la narrativa. Felicidades, Animegore. Qué espléndido relato ambientado bajo ese inmenso cielo azul melancolía que cubre de sombras y pesares nuestra eterna Malvadia.

A los Corazones Nocturnos:

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s