La Papisa Juana

Annuntio vobis gaudium magnum: habemus Papam!

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¿Algún día veremos sentado en el trono de San Pedro a un papa negro? Y ahora que el Papa Francisco parece que abre la veda para que los sacerdotes puedan contraer matrimonio… ¿habrá de nuevo algún día un papa casado? (recordemos que el asunto del celibato es una ocurrencia “reciente” del S XVI) ¿Y una mujer? ¿Será posible ver una papisa?

Cuenta la leyenda que en el medievo, tal y como atestiguan las cartas del tarot, ya hubo una: la papisa Juana. Según cuentan las crónicas medievales Juana nació en Ingelheim, cerca de Maguncia (Alemania) allá por el siglo 822. Como a las mujeres no se nos permitía acceder a la cultura Juana se disfrazó de hombre y viajó a Atenas para poder estudiar. Todos la conocían como Juan el inglés. Una vez finalizada su formación se marcha a Francia, donde prosigue su formación en varias abadías. Finalmente se traslada a Roma donde, a la muerte de León IV, es elegida como sucesor(a) en el 855, aunque otros autores datan esta historia en el S XI.
Sí, ciertamente todo esto tiene muchos visos de ser una leyenda aunque muchos escritores coetáneos conceden verosimilitud a la posibilidad de que una mujer haya ocupado el puesto de Papa con vestiduras de hombre.

Sin embargo para rebatir esta idea, a lo largo de los siglos otros escritores llevados por actitudes misóginas inventaron un final de cuento humillante para la supuesta papisa: contaron que ella se había quedado embarazada pero que gracias a los amplios ropajes había logrado ocultar su preňez. Dicen que se descubrió el fraude durante una procesión, cuando sufrió los dolores del parto y comienzó a dar a luz. En unos cuentos la muchedumbre, indignada, la ajusticia allí mismo; en otros, ella muere pariendo.
Así los relatos machistas otorgan esta moraleja zafia el por qué una mujer no podría ser papa: es falsa y cede a los placeres de la carne.
Esta historia mentirosa caló tanto en el bajo medievo que durante un tiempo se usó un trono papal de mármol (realmente había sido un váter y hoy es una pieza de museo) que tenía en su centro un hueco por el que los cardenales metían la mano y comprobaban que, efectivamente, quien ocupaba la Silla de San Pedro era realmente un varón. Ya había bastantes envenenamientos y luchas encarnizadas por ocupar el trono como para compartirlo además con el otro sexo.

Querido corazón nocturno que hasta aquí has leído; si analizas la historia del mundo te darás cuenta de que, salvo algunas religiones primigenias, el resto de los credos no ha tenido, ni tiene, respeto por la mujer.
Y si no somos todos iguales entonces la Tierra es realmente un lugar sin ley y sin Dios. Por eso , cambiando de planeta, la cosmogonía de Malvadia contempla Diosas y Dioses. En Malvadia nunca hubo guerras santas porque cada uno le reza a quien tiene a bien; incluso existen altares para los dioses desconocidos. Así, más allá de la Galaxia de Suspiria algún Dios o Diosa anómima deja caer, enternecida, una estrella fugaz.

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La sirena (leyenda de Cornualles)

Hace tiempo, los habitantes de Cornualles solían peinar las arenas de las playas por si enredadas en ellas había objetos valiosos arrastrados por el mar. Cornualles, la tierra de Ygraine, esposa de Uther Pandragon y madre de Arturo, es hemosamente cruel, rodeada de una sanguinaria costa rocosa, testigo de muchos naufragios. Un día, Lutey, un pescador que buscaba alguna moneda, descubrió una hermosa sirena varada en un charco. A ella le fue fácil convencer al pescador para que la devolviese al mar. Lutey era buena persona, así que además la sirena le otorgó tres deseos. Él pidió tener la facultad de romper los embrujos, conocer como sanar a los demás y tercero, que estas dos bondades las heredasen sus descendientes.

La sirena le concedió complaciente esos tres deseos y en vista de que había elegido con desinterés y sabiamente, le regaló estos dones: primero, que nadie de su familia pasaría necesidad jamás y segundo, un peine con el que si alguna vez él acariciaba la espuma de las olas ella aparecería. Lutey le besó la mano y la llevó gentilmente al mar.

Ahora bien, el hombre era muy guapo y fuerte. La bella sirena no sentía ganas de que la bajase de sus brazos. Cuando llegaron a la orilla del mar ella le suplicó que se metiese un poco más en el agua, aferrándose a su cuello. Su voz era tan suave y líquida y su cuerpo tan leve y suave que Lutey avanzó en el mar y se hubiese perdido para siempre si su perro, que se puso a ladrar desesperado, no hubiese roto el encantamiento recordándole a su esposa e hijos. Entonces la sirena se aferró a él queriendo arrastrarle al mar pero él, aunque jamás la heriría, la amenazó con un cuchillo.
El hierro es un repulsivo para las hadas y sirénidos, así que ella se lanzó al mar gritando:
“¡Adiós, adiós!
¡Que sigas bien, mi amor!
Nueve aňos esperaré por ti
y te llevaré en mi corazón, amor.
¡Entonces, volveré!”

En esos nueve aňos se cumplieron todos los deseos de Lutey. Hay que decir también que su familia y descendientes se hicieron famosos sanadores.
Pero el eco de la promesa de la sirena sobrevolaba las orillas del mar. Una maňana en la que Lutey se encontraba pescando con uno de sus hijos, la feérica criatura emergió de las aguas para sumergirse de nuevo. Lutey besó a su hijo y le dijo: “ya es la hora. He de pagar mi deuda”.
Así que el hombre acarició las olas con el peine de plata y se lanzó al mar en pos de la argéntea sirena. Nunca más se le volvió a ver.

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Criaturas que me asustaron: los Jigar-Khor y otros vampiros Indios

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Los Jigar-Khor , que significa ” los que te devoran vivo”, son vampiros que merodean los cementerios del norte de la India y que molestan a hombres devotos, religiosos. En otras zonas de la India, sin embargo, las víctimas de estos chupasangres son turistas despistados o nativos que a horas crepusculares merodean cerca de los cementerios.  Si a estos vampiros se les apoda “los que te devoran vivo”  es debido a que pueden comerse el hígado de un hombre mientras este está consciente; es más, sin que la persona se dé cuenta. Cuando eso sucede, ya es demasiado tarde para la víctima, que dejará un cadáver con un discreto agujero en el abdomen.
Cuando un Jigar-Khor no encuentra vivos de los que alimentarse, lo hace de carroňa.
Hablando de vampiros indios, una de las que fue vilipendiada y tachada de vampira fue la diosa Khali, seňora de la pestilencia y la muerte.  Contaban de ella que se paseaba vestida con las pieles de los muertos y les sacaba, succionándolo, el cerebro a los vivos.  Pero lo que más sorprende e intimida de los vampiros indios es que puede asumir muy distintas apariencias, lo que complica la capacidad de reconocerlos pues se camuflan de otras criaturas del folklore indio: pueden estar hinchados de sangre o secos como una rama rota, pueden ser diminutos o gigantescos, tener enormes barrigas , un solo ojo e incluso algunos se disfrazan de hombre o mujer atractiva.

Si alguna vez vais a la India, guardáos de visitar las orillas del Ganges en horas crepusculares. Es sencillo encontrar cadáveres purificándose y donde hay carne fácil, hay un Jigar-Khor.

Susurros desde el campo del descanso (III): El conquistador

Desde que aliento entró en mí, supe que mi destino era la tierra entera. Y desde que supe espirar palabras, el silencio de mi padre se alió con los que me negaban tributo.

Crecí rodeado de muros que arietaba con la mente: me imaginaba conquistando el norte, pero sólo era una burla de mi padre. Soñaba con el sur y su espejo de estrellas, pero él prohibía todo brillo. Y, con el tiempo, languidecí en este oriente sin ver el oeste de mi anhelo. Mi padre aún callaba.

Durante un tiempo, me creí derrotado. No veía más vida que la casa paterna, ni oía más futuro que su pasado. Pero en la batalla decisiva, mi ejército fue valeroso y no tuvo miedo de abrir fuego.

Ahora se ha cumplido mi destino: ahora y por siempre soy el emperador de mí mismo. Porque esta tierra, toda esta tierra que me rodea y me cubre, la he conquistado con mis propias manos.

Maestro Giger, descanse en Paz

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Giger, maestro de pesadillas y padre de Alien, ha fallecido ayer , 12 de mayo de 2014, a los 74 aňos.
Giger, el reconocido artista suizo , era ilustrador, escultor y diseňador. Este maestro del aerógrafo ganó un Oscar en 1980 por su octavo pasajero, criatura inspirada en el Necronomicón, el misterioso libro que se le asigna a Lovecraft. Desde luego Giger es uno de los más grandes autores y creadores del género del realismo fantástico.

Su legado podemos disfrutarlo una y otra vez en DvD, también en las maravillosas obras que sobre él ha editado Taschen y para los que tengan la fortuna de visitar Suiza en su museo, una fascinante obra de las pesadillas arquitectónicas más ingeniosas.

Descansa, Giger, seňor de los monstruos. Y que la tierra te sea leve.

http://www.hrgigermuseum.com

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Susurros desde el campo del descanso (II): La bibliotecaria

Antes de todo esto, hubo un pasado en el que construía puentes. Más que puentes, pasarelas transparentes, como si un cuarzo se hubiese disuelto en bruma. Más que pasarelas, caminos de tierra amasada en palabras. Cadenas entre personas y libros.

Era bibliotecaria, y el mostrador era un prado donde clareaban hojas de muertos para deleite de vivos.

Ahora que yo misma me he incorporado a la legión de los ya existidos, sucede algo que aún no entiendo: vienen a mí todas aquellas historias que hice leer y se proyectan sobre el cielo de mi lecho. Y cuando el ficticio ejército de los concebidos en sudor y tinta desfila entre la madera ya podrida, me asombran sus colores y sus riñas, sus cantos y sus lodos.

No sé por qué se me ha concedido a mí la potestad de recibir esta embajada dichosa, pero los susurros de mis compañeros de descanso dicen: “cuéntanos más, tú que anudas el lazo entre todos nosotros”, y ésa es quizá la respuesta: cada vez que cuento lo que otros han visto y sentido, me transformo en la eterna sombra del lenguaje sobre el silencio. En la eterna victoria de la palabra sobre el mundo.