Alice Human Sacrifices IIII: Corazones

La última alice, realmente, eran dos. Dos pequeños gemelos de menos de doce años que aparecieron así como así en el Wonderland. No se les había dado indicaciones, no sabían qué hacían allí, no sabían nada del sueño ni de las otras tres Alices.

Simplemente, vagaban.

Y, sin rumbo, llegaron hasta uno de los lugares prohibidos; la puerta roja de las picas. “¿Qué habrá aquí?” preguntó la menor alargando el brazo al picaporte de la puerta. “No toques” le dijo el hermano inútilemente.

Y, debería haberle hecho caso. Debería haber dado la vuelta, no haber abierto aquella puerta, no debería haber mirado, no debería haber entrado al sendero de espinos, no debería haber seguido el reguero de sangre de la Alice de las picas, no debería, no debería… pero lo hizo.

El pequeño sueño, acabó feliz. Por lo menos uno acabó feliz en esta horrible historia, pero cierta. Los gemelos nunca volvieron, al igual que ninguno de los otros. Encerrados para siempre, dentro del sueño, en el Wonderland.

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8 Respuestas a “Alice Human Sacrifices IIII: Corazones

  1. Pues que así sea, pequeño Albus, no sin antes ser cauto con la información no privada y repleta de infinidad de referencias que pudieran depositar los contenidos de los archivos de tu nuevo habitáculo. Nunca olvides el segundo nombre que te puso tu padre y la razón por la que lo llevas. E intenta ser más obsevador para no subestimar absolutamente ninguna señal.

    • Acepto los consejos del profesor de pociones, aliado y amigo. Tengo infinidad de nombres y literariamente muchos padrinos 🙂 de hecho ayer me arrodillé pues me nombraron reina de Malvadia. Pero Percival,segundo nombre de Albus, será Paladín de Malvadia, del amor y de la justicia. Así que cuando sane del brazo retomaré con mimo cada carta desde Malvadia para que desaparezca cualquier vestigio de lo que fue un club sin miedo.

  2. Pues que así sea, Albus. Sin duda tamaña destreza posibilitará que tus hechizos te permitan continuar viendo con plena libertad gigantes donde hay molinos de viento y conseguirás además que Malvadia no sea anegada por el río Weser

    • Qué paradojas, Severus. Un día me contrataron porque yo veía gigantes y no molinos de viento. Pero sabes? Sí hay gigantes, como antaňo hubo dragones. Hoy han vencido los Caballeros de la Blanca Luna. Durante 7.3o horas diarias cumpliré con mis abnegadas obligaciones. Pero al salir….Especto patronum.

  3. Es algo bueno que hayas encontrado este balsamo de fierabras, pero por el aprecio que doy a muchas de tus virtudes no deseo que recuperes la cordura en el capitulo final.Todavia te queda historia para ser escrita en el templo de los libros y sabes que para mi la vanidad no es mas que un pecado venial. Ridiculus!!

A los Corazones Nocturnos:

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