En la funeraria, por Terrorífica Arancha

Esto ocurrio de verdad, tal como te  lo voy a contar;  si no lo quieres creer allá tú.

Esto ocurrió hace un tiempo, como un par de meses. Era una noche lluviosa. Unos irresponsables de 15 años conducían  sendos coches sin carné y sin  destreza. Esa fue una trágica noche.   Por hacer la gracia se les ocurrió hacer una carrera de coches, y os podéis imaginar cuál fue el desenlace. Uno de los chicos murió, y los otros quedaron muy malheridos.

Un niño llamado Carlos fue al velatorio. Conocía al muerto de vista, pero sus padres se llevaban bien con los del chico fallecido.  Estaba quietecito de la mano de su madre cuando se fijó en que, sentado en una silla,  estaba el mismo chico cuya cabeza sobresalía del ataud.

Para el pobre Carlos fue una impresión muy fuerte, Tanta que, cuando salió de la funeraria, se lo contó a sus padres y se desmayó.

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