Through life and death… the subject.

No sé por qué escribo. Supongo que por aquello de escribir para leerme a mí mismo años después, y arrepentirme de haberlo escrito. Aunque, de todas formas, siempre tendré el consuelo de que nunca nadie habrá leído nada de todos aquellos despropósitos escritos a pluma en unas cuantas libretas descoloridas.

Vivo en un pequeño edificio, o, mejor dicho, en una vivienda rodeada por otras cuatro o cinco que hacía años que nadie habitaba. A pesar del temperamento arisco de los vecinos, siempre reacios a salir a la calle, todos acababan bajando aquellas ruinosas escaleras -sin limpiar desde hará ya unas cuantas décadas- o bien a pie, o bien metidos en un oscuro y maloliente ataúd.

La última en hacerlo fue la Sra. Rhonson, ya se sabe que los peores son los que más tardan en irse. Aquella mujer realmente detestaba esa casa, creo que incluso más que yo. Odiaba aquella vivienda y todo lo que tuviese que ver con ella, especialmente a los vecinos; apenas los conocía, pero, sin embargo, no los soportaba. Por suerte, el… sujeto, por así llamarlo, hace un par de semanas se la llevó para no volver; nadie sabe muy bien si al sótano o al ático, pero lo importante es que se la llevó. Así quedó ya él como únic0 habitante de esa edificación maldita, que antaño tan habitada había estado. Yo, la verdad, creo que es mejor así, que, lo queramos o no, las cosas cambian, y nosotros con ellas. Y si llevas más de siete décadas siendo igual de desagradable con todo el vecindario, pues, tarde o temprano, el irse al otro lado va a acabar llegando.

Él -sujeto al que durante tantos años evité referirme- llevaba allí más tiempo que todos nosotros, más tiempo que la casa, que el suelo y que el cielo. Pero ahora puedo hablar abiertamente sobre él, sobre su historia, y sobre todos los que fuimos sus vecinos. Todos los que nos mudamos allí sabíamos que esa no era una vivienda normal y corriente, pero todos teníamos nuestros motivos: la falta de recursos económicos, las ganas de alejarse del mundo o, simplemente, la curiosidad.

Los primeros en irse yo no los llegué a conocer, salvo por una breve y casi oculta noticia en un periódico local: “otras tres desapariciones en el 13713 del Condado de Blackraven”, y poco más añadían, sabiendo el riesgo que estaban corriendo. Y es que la mayoría de la gente de la zona sabía de sobra que no habían desaparecido, que, de hecho, se habían encontrado restos de sus cuerpos en las colinas que lo rodeaban. Al poco de llegar yo a la casa, posada o como queráis llamarla, se fueron una amable -cualidad extraña entre los vecinos- señora y su gato, de un tono grisáceo tirando a negro. Lo peor es que yo sabía por qué, por mi culpa. Tras insistir bastante, al ver yo que la viejecita tenía ganas de desahogarse, empezó a contarme extrañas y oscuras historias sobre el lugar, historias de magia negra, de criaturas previas al mundo que conocemos; criaturas tan espantosas que se las quiso en la especie humana cuando ésta apareció, ni se les concedió la facultad de morir, posiblemente tampoco la de vivir, criaturas que, simplemente, deciden. Tras prometerme seguir contándome al día siguiente, me fui a mi piso, y, al poco, ya empecé a escuchar los maullidos del gato, que no fueron más que un preludio de que a la ancianita se le había acabado su tiempo entre los vivos.

Hubo otras muchas, pero, al menos para mí, bastante menos relevantes. La siguiente lo suficientemente importante como para ser aquí relatada es, claro está, la mía. Me empezaba a cansar de aquel pequeño infierno; ya ni hacía aquella cama en la que hace tiempo había dormido, porque eso me recordaba a la frialdad de aquel agujero, ¿y acaso hay algo más frío que la soledad? Esa traicionera que poco a poco se apodera de los que, como estuve yo, están solos. Harto de todo, me arriesgué, y baje las escaleras, que a cada paso que daba crujían bajo mis pies. Y cuando ya prácticamente había acabado, el… sujeto se me apareció, y sabiendo que nada tenía que hacer, le dejé leerme los ojos, y leyó lo que tanto temía que leyese y que él tanto deseaba leer: que me iba. Que estaba intentando huir. Y, quién sabe, incluso a relatar alguno de los horrores que allí había presenciado.

No me puedo quejar; todo fue muy rápido: simplemente cerré los ojos y escuché, escuché extrañas conversaciones en idiomas jamás imaginados, sentí golpes secos, de esos que solo se sienten, pero no se oyen ni duelen, y finalmente, un tremendo empujón, y sentir que me abría en dos, y que todo aquello que ya no me iba a servir salía. Cuando volví a recuperar algo parecido a la conciencia, callé. Callé y esperé, muchos años, décadas, horas, minutos, o… quién sabe. Y cogí una de mis antiguas plumas, una de las pocas cosas de las que no había sido despojado, y comencé a escribir. Y ahora te cuento a ti, que no sé quién eres, ni dónde estás, ni tú sabes quién soy, ni dónde estoy, que, por nada del mundo, por favor, te acerques al 13713 del Condado de Blackraven. Una última cosa: si tienes el más mínimo aprecio a tu vida, a la vida de alguien, o… a lo que sea, por nada del mundo cuentes esta extraña historia, si así se puede llamar, de un loco que te escribe desde su celda, por utilizar alguna metáfora y que no te vayas con tan mal sabor de boca.

Lo siento, tengo que dejar de escribir, escucho algo, siento frío… me tengo que ir. No sé a dónde, pero me tengo que ir.

Hasta que lo cuentes a alguien, o, lo que es lo mismo, hasta que este peculiar mundo esté condenado a permanecer junto al… sujeto.

13 Respuestas a “Through life and death… the subject.

  1. Espero que os guste. 🙂
    Y a ver si ahora me paso más por aquí, que hacía tiempo que no entraba.
    En breve, le pongo foto, a ver si encuentro una que le vaya bien; mientras, os dejo banda sonora:

    • Hombre! Vampirito! Dichosos los ojos que te leen! Eso,dèjate caer más,que se te extraña. Por cierto, muy angustioso el relato. Me ha gustado muchísimo.

      • Sí, que ya llevaba tiempo sin darme una vuelta por aquí, a ver si ahora ya empiezo a tener más tiempo. ¡Me alegro mucho de que te haya gustado! 🙂

      • Eso, que yo sigo dándole caña pero el toque y el entusiasmo que le dáis vosotros es lo que hace único este blog.

  2. Me guuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuusta! :3
    Como le comenté a Faty,los post estaban un poco bajos de horror y originalidad (os quiero igual eh.) . Pero al fin estan empezando a subirse buenos post,como en los viejos (¿viejos?) tiempos :’)

    • ¿A qué sí? Además, creo que el disco de Born to die le pega mucho a la historia, sobre todo el primer tema, Born to die también:

      Y le pega mucho también esta otra, que está realmente muy bien:

      • No conocía a ninguna de las dos, ni a Lana ni a Sia. Bueno, miento; de Lana del Rey oí hablar pero no la había escuchado. Me gustan.

      • Lana del Rey tiene un registro único, otras canciones suyas, de mis preferidas, son Blue Jeans y Video Games, del mismo disco.

        Y Sia Furler tiene una voz impresionante, pero no suele hacer canciones de este estilo. Normalmente hace colaboraciones, y siempre con un toque electrónico. De mis favoritas: She Wolf, Wild Ones y Titanium.

      • Millones de rositas negras para tí por culturizarme musicalmente. Es que a mí me sacas del goth y del heavy metal en tooodas sus variantes y ya me cojes un poco pez…

A los Corazones Nocturnos:

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