“El Miserere”, de Gustavo Adolfo Bécquer. Adaptación.

No hace mucho, en la Abadía de Fitero, escuché de un viejecillo una curiosa y mágica leyenda:

Hace ya años y años, en una de esas noches en las que Zeus, Vulturno y Eolo descargaban toda su ira contra los hombres, llamaron a la puerta de la Abadía:

-Yo… yo soy músico. Me gustaría pasar aquí la noche -dijo, tembloroso.- Hace tiempo, por culpa de una pasión, cometí un horrible crimen. No me sale con palabras la disculpa que le debo al Todopoderoso, por lo que lo quiero hacer con música, con un miserere. Llevo ya años buscándolo, pero no lo he encontrado. He estado en un sinfín de sitios, y en ninguno lo he hallado. Sigo viajando en su busca, pero ya he oído todos los misereres que existen sobre la faz de la Tierra.

-¿Todos? No creo. ¿Habéis oído el “Miserere de la Montaña”? -intervino un anciano pastor.

-Jamás este caballero había oído hablar de él. -le respondió extrañado- Cuente, señor, se lo ruego, cuente.

-Ese Miserere tan solo lo oyen algunos afortunados como yo, que se pasan día y noche pastando con el ganado. Murió el señor de un portentoso monasterio, y desheredó a su hijo, que era la piel del diablo, si no era el diablo mismo. En este monasterio cantaban un miserere único, que parecía ser cantado por ángeles y no por humanos de lo maravilloso que era. Pero un día, en venganza, el hijo del que fue dueño del monasterio, se coló en medio del canto celestial y prendió fuego al monasterio entero, viendo desde la copa de un árbol, con una sonrisa en la boca, cómo se quemaban vivos todos y cada uno de los inocentes frailes. Y todos los Jueves Santos, bajan del cielo todos los frailes a cantar su Miserere al que un día fue su monasterio. Esa es la historia del Miserere de la Montaña.

-¡Esta es mi oportunidad! ¡Hoy es Jueves Santo! ¡Y he pasado por las ruinas de ese monasterio esta misma tarde! ¡No habrá inclemencia del tiempo que me impida escuchar ese Miserere!

Tras un par de horas, el que en la abadía fue calificado de loco, ya había llegado al lugar, y esperaba ansioso. Cuando fueron las doce en punto, el monasterio comenzó a humear un gas fosfórico con un tono azulado, similar al que emite un cadáver tras varios días de putrefacción. Entonces, el monasterio, como por arte de magia, se reconstruyó y, con él, aparecieron los frailes, que, con sus vestimentas hechas jirones, con las mandíbulas descarnadas y los ojos putrefactos, comenzaron a cantar, y se elevaron sobre el cielo, y su apariencia se volvió, por así decirlo, “normal”.

El joven se quedó impresionado, y se quedó a vivir en la abadía en la que le habían contado aquella leyenda. Allí pasó sus últimos días escribiendo este Miserere que tengo yo ahora entre mis manos, y que nunca consiguió acabar. Las últimas palabras que se pueden leer en el Miserere son: “Crujen, crujen, los huesos y de sus médulas salen los alaridos y ahora, ¡Oh!, ¡Ahora soy yo el que me estoy crujiendo entre alaridos!

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29 Respuestas a ““El Miserere”, de Gustavo Adolfo Bécquer. Adaptación.

  1. Mmmmh… Deliciosamente espantoso, el Miserere de Bécquer. Bueno, ya me tengo que ir… 😦
    Pero antes, os dejo música para acompañar la lectura:

    P.D: Una curiosidad: Esta adaptación la hice el día de Jueves Santo…

    • En jueves santo! Qué casualidad! Ya os dije que el Miserere es uno de mis relatos favoritos del gran Gustavo Adolfo. Una adaptción que no desmerece nada el cuento,Iagus.Felicidades!

      • ¡Muchísimas gracias a todos! 😉
        P.D: Sí, una súper casualidad. Hablando de casualidades, ¿Alguien puede añadir la categoría de Profecías? 🙂

    • Hola, creo (Solo creo) que hay una niña en el Club, bastante calladita pero gran seguidora del Club y del Blog, que se llama Ana.
      P.D: Qué mal la habéis recibido en su primer comentario… 😀
      ¡Ana, bienvenida al Blog!

      • XD No,Iago,es una gran amiga mía que lee todo a través del face,le encantó el blog desde el primer relato que subiste,el del bosque-ella además vive en Cecebre-y me pidió que siga subiendo todo lo que hacéis porque está fascinada.Le encanta el terror!

      • ¡Ah, OK! Pues entonces ya conocemos a tres Anas… 🙂
        P.D: ¿De Cecebre? Y no conocerá, por casualidad, alguna leyenda de Piñeiro… ¿No? 😉

      • Le he pedido que investigue.Ya tenemos corresponsal en Cecebre! Te mantendré informado…

      • ¡Qué guay! Bueno, además de todos los corresponsales de La Coruña, la corresponsal de Cecebre y la temporalmente corresponsal en los Pirineos, también tenéis un semi-corresponsal en Cuba (aunque no físicamente) y el mismo también temporalmente corresponsal en Carnota… 🙂 ¡Somos un súper club, de terror y de investigación! 😉

    • Mira, está vez si que no entiendo ._.
      1.Escribes demasiado mal para ser Iago, y además no es ”Virtonet”, es ”VirtuoNet”. ( A no ser, por supuesto, que Iago intente escribir mal aposta)
      2. Quien, aparte de Iago, puede decir ”Pobre Iago….Las dos metiéndose con él todo el rato las dos aliadas entre si..¿ No os da pena?
      3. Arancha jamás diría eso. Aunque podrían coincider en la forma de escribir.

    • Bueno, Sara, te aseguro, te prometo que no soy yo, eso seguro. Arancha, también estoy seguro de que no es, pues si no no se referiría a ella en tercera persona, a parte, por supuesto, de las faltas. La primera de la que he sospechado has sido tú, Sara, pero si pones este comentario, serías demasiado tonta, además, por supuesto, de las varias faltas que tienen los dos comentarios. Descarto, por supuesto, a Fátima, Emma y Carola.
      Nos queda Cecilia. Ella es una de las sospechosas. Después, sospecho también de Guillermo (porque Lucía Méndez no puede ser, se le olvidó su contraseña en WordPress y ahora se tiene que crear otra, pero no sabe), Guillermo encaja con lo de la ortografía bastante mediocre, pero no excesivamente malo. Encaja también Guillermo también con lo de meterse conmigo, y con lo de la falta de comas y puntos. Parece así que él es el culpable, pero hay una enorma pega: Guillermo es completamente adicto a hablar (en serio). Si hubiese sido él, ya me habría comentado algo sobre un nuevo comentario en el Blog, sobre que Sara y Arancha siempre se están metiendo conmigo, o algo por el estilo. Además, Guillermo aún no estaba ni en el Club cuando fue lo de Virtuo Net. Por lo tanto, está claro: ¡Cecilia es Virtuo Net! De hecho, cuando lo de Virtuo Net los únicos que estábamos en el Blog éramos Sara, Cecilia, Fátima y yo.
      Cecilia, te pillamos. También sospecho que se puso de nombre “virto net” además de por poca observación, porque a lo mejor no le dejaba al no saberse el correo que utilizaba yo para Virtuo Net. Y no, no voy a decir aquí cuál era, que a lo mejor un día Virtuo Net vuelve… 😉

    • Muy bien,cuídandome,con una vida un poco de jubilada,pero estoy bien 🙂 Gracias por preguntar!Eso sí,muriéndome de ganas por saber quién eres 😉

A los Corazones Nocturnos:

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